Encuentran un chico con cinco anos

La noticia saltaba esta manana en el municipio de Cabanas, provincia de La Coruna. El nino Ínigo Núnez Canero, de cinco anos de edad, y que se hallaba en paradero desconocido desde el domingo, fue hallado por la policía local en las afueras de la localidad.

"Cuando nos acercamos a él sacó su pistola de canones recortados y dijo '¡tanaun, tanaun!'. Es un crío muy saladino", declaró uno de los agentes. La madre no quiso hacer declaraciones sobre las circunstancias en las que se produjo la desparición de Ínigo, solamente puntualizó: "Será todo lo saladino que digan pero a mí me tiene hasta el cono, un día de estos lo tiro al Mino".



Nota del autor: Sí, después de 9 meses de abandono vuelvo con esto. Soy asín. xD

Borta bra, men var är hemma?

Está sentado junto a la puerta de embarque, la cara quemada por el sol. Parece un guiri más. De hecho parece el más guiri, piensa. Y puede que lo sea. Es un guiri que abandona la caótica isla mediterránea en la que ha pasado unos días de vacaciones. Todos lo son. Pero él, llegados a destino, seguirá siendo un guiri. Así que bien pensado, sí, es el más guiri. Está de buen humor. Y eso que antes...

Está sentado en una pequeña terraza que hace las veces de zona de fumadores en el aeropuerto, fumándose las horas que quedan para su vuelo. La brisa aparta el olor a cenicero y lo sustituye por un perfume femenino. Solo un instante. Luego otro. Varias veces. Y algo en ese perfume le encoge el corazón. Trata de convertir la sensación en un recuerdo concreto. Esa chica de la que sigue un poco enamorado. Esa por la que cerró una vida y abrió otra. Hay otras razones, pero esa chica es la verdadera, aunque solo lo sabe él. Pero lo descarta, no es eso. El perfume es de otra, una que ni le va ni le viene, que por alguna razón que no entiende identifica con hogar. Eso es lo que le encoge el corazón. No es amor. Es hogar. Y piensa en otro hogar. El de siempre. Y se siente un poco traidor, un poco desagradecido. Está triste. Y eso que antes...

Está de pie frente al panel de salidas del aeropuerto, buscando su vuelo. Y por un momento no sabe cuál es. 19.45 Stockholm Skavsta Ryanair. 19.45 Madrid Barajas Ryanair. Bueno, sí que sabe cuál es su vuelo. Pero fantasea con tomar el otro. Y mira al panel de nuevo. 19.45 Solo Miedo Hombre. 19.45 Madre Salvo Niño. Deja de fantasear. Sabe cuál es su vuelo. Sabe cuál es su sitio. Sabe qué hace y sabe por qué. Más o menos.

Ahora está escribiendo. Terminando el último párrafo. Tiene la nariz un poco congestionada y los ojos un poco rojos. Como de haber llorado. Podía haberlo evitado. Podía no haber escrito y no haber llorado. Pero sabe que le hacía falta. Solo un poco. Porque es agotador ser fuerte todo el rato. Porque hay que doblarse para no romperse. Y sabe que es fuerte. Y aunque se sienta un poco traidor, sabe que, ahora, de momento, este es su sitio. Hay un proverbio sueco que dice así: Borta bra, men hemma bäst. En cristiano: fuera bien pero mejor en casa. Tal vez sí. Pero antes hay que encontrar tu casa. Y antes hay que buscarla. Quizá luego resulte que siempre estuvo delante de sus narices. Quizá no. De momento hace lo que toca, buscar. Y lo tiene claro. Más o menos.


Audio-vídeo: Hello Saferide - Parenting Never Ends ('I have trouble sleeping but I don't recall I had while in your womb')

Enfocando

Me despido del inspector de policía, cuelgo el teléfono, echo el cierre metálico a la tienda. Me dejo caer en el sofá de la trastienda tratando de encajar lo que el inspector me ha contado. ¿No debería estar llorando? ¿O atacado de los nervios? ¿O algo? ¿No debería sentir algo? No siento nada, me siento como. Como un trozo de corcho, quizá.

Conozco a Carlos desde... siempre. Hemos crecido juntos, casi como hermanos. Y a Paula la conocimos los dos un par de años antes de que empezaran a salir, cuando ella se mudó al pueblo. Teníamos los tres quince años. No, miento. Carlos es un año mayor. Era. Era un año mayor. El caso es que Paula llegó y lo trastocó todo. Era preciosa. Y era una novedad, también. Paula nos gustaba a todos. Pero eligió a mi amigo, a mi hermano.

Me levanto como impulsado por un resorte y abro la puerta del laboratorio, enciendo la luz y me siento al ordenador. Descargo las fotos de la comunión de Daniela que están desde ayer en la memoria de la cámara. No sé si quiero simplemente verlos vivos o si espero encontrar algo en las fotografías. Lo cierto es que no quiero nada, solo me dejo llevar. Me dejo llevar.

Ellos fueron mis primeros clientes también, hice el reportaje de su boda. Cuando empecé con la fotografía ambos me apoyaron. Paula se prestaba como modelo a menudo. Hubo aquel roce, claro. Cuando los desnudos. Fueron unos meses jodidos. Pero al final Paula convenció a Carlos de que no había nada. Y yo entendí que no se podían cruzar ciertos límites. Entendí que existían Paula y Carlos. Y en otro cajón estaba yo. Lo entendí y las cosas volvieron a ser como siempre.

Voy mirando cada foto sin prestar demasiada atención. Pulsando el ratón como un autómata. Viendo a mis amigos y a su niña. Perfectos. En el salón de su casa. Perfectos. Llegando a la iglesia. Perfectos. Daniela comulgando. Perfecta con su dorada cabellera. Y seria, como siempre. Era una niña extraña, Daniela. Preciosa, como una muñeca de porcelana. Fría, como una muñeca de porcelana. Siempre fue así. No recuerdo verla llorar. Ni reír.

El teléfono suena en la tienda y salgo a contestar: Cárdenas. Me esperan a las nueve de la mañana en comisaría para hacerme algunas preguntas. Y para ver las fotos de la científica. “Mañana a las nueve”, contesto antes de colgar. Esas fotos no me apetece verlas. El inspector ya me ha explicado en su anterior llamada cómo habían encontrado la casa. Puertas y ventanas cerradas. Carlos y Paula deslavazados sobre un charco rojo en la blanca moqueta del salón, acuchillados una y otra vez. Daniela sentada en el sofá, el vestido de comunión empapado en sangre, mirando a sus padres con ojos de cristal, un corte horizontal en su garganta.

Vuelvo al ordenador. Daniela saliendo de la iglesia. Carlos y Paula en el jardín de la plaza, con Daniela en medio. Carlos y Paula en el jardín de la plaza, con Daniela en medio. Avanzo tres fotografías de golpe, de forma involuntaria. Levanto la mano del ratón y miro mis dedos temblar. Carlos y Paula en el jardín de la plaza, con Daniela en medio. Ya he visto esa foto. No sé dónde y no entiendo cómo. Pero la he visto antes.

Abro el armario del material. Cámaras, objetivos, baterías, cedés. Todo apilado de mala manera en el armario de metal. En el estante de abajo están los cedés personales. Voy revisándolos uno por uno. Cumpleaños de Daniela. Vacaciones juntos. Navidades. Paso las fotos de forma frenética, fijándome solo en la composición. Clic, clic, clic, clic, cliclicliclicliclicliclicliclicliclicliclicliclic... Y de pronto un golpe seco en el interior del armario hace que todo mi cuerpo se tense. Paso una mano por mi pelo y suspiro mirando al techo. Cálmate.

Abro el armario y al hacerlo parte del material cae al suelo. Se ha soltado la balda superior. Vuelvo a colocarlo todo como puedo y recojo las cosas del suelo. Y está allí. Lo veo al levantar el trípode pequeño. Boda de Carlos y Paula. Coloco el cedé en el equipo. Voy pasando las fotos, una a una. Carlos y Paula por separado, cada uno en casa de sus padres. Carlos llegando a la iglesia. Paula llegando a la iglesia. Fotos de la ceremonia. Los recién casados bajo una lluvia de arroz y confeti. Carlos y Paula en el jardín de la plaza. Carlos y Paula en el jardín de la plaza. Ahora lo recuerdo. ¿Guardé copia de esa foto?

No les hizo gracia. Paula se enfadó, incluso. Tal vez no fuese una buena idea, pero era una broma nada más. Una puta broma. Pero con ellos siempre era así. Todo tenía que ser perfecto. Siempre perfecto. La pareja perfecta. La boda perfecta. La vida perfecta.

Busco entre los cientos de fotografías y papelajos que cogen polvo en el archivador. Puede estar aquí. Era una tontería. Cogí la fotografía que tenían en el jardín y puse entre ellos otra imagen que bajé de internet, de una página de misterio, ovnis y gilipolleces de esas. Quedó bastante bien. Estaban ellos y, entre medias, una niña vestida de blanco que, fijando su fría mirada en el objetivo, flotaba a dos palmos del suelo.

Tengo que encontrar esa foto. Tengo que ver esa foto. Tengo que comprobarlo con mis propios ojos. Tengo que asegurarme de que no estoy loco. Pero no aparece. Suena la campanilla de la puerta. Empiezo a caminar para salir de la trastienda y entonces recuerdo. Bajé la persiana metálica. Bajé la persiana y eché el cierre. Busco a mi alrededor algo que sirva como arma, agarro el trípode y salgo con cautela. Y encuentro la fotografía sobre el mostrador. Carlos y Paula en el jardín de la plaza, con Daniela en medio. Daniela. Daniela flotando a dos palmos del suelo.

Me froto los ojos con furia. Observo la fotografía otra vez. Pero no. No es Daniela. Es una niña morena. No se parece a Daniela. Daniela es rubia y tiene una cara completamente diferente. Puedo hacer memoria y recordar su cara. Parece que la estoy viendo, con el largo pelo rubio, el vestido blanco, la sangre brotando por una grieta en su garganta.

Arrugo la fotografía y la arrojo a la papelera, sobre unas toallas rosadas. Descuelgo el teléfono: “Soy José Ramón Martínez Márquez. Quisiera hablar con el inspector Cárdenas, por favor”.

Audio-vídeo: Billy Corgan - The cameraeye ("I unaware move against my will")

La estrategia del agua

Toca hablar una vez más, y van muchas últimamente, del libro electrónico. Y, también como la última vez, de Lorenzo Silva.

El título de esta entrada es, de hecho, el título de una de sus novelas. Novela que no he leído aún, por cierto. Pero creo no muy arriesgado pensar que con eso de la estrategia del agua se refiere a que el agua tiende a ocupar todo el espacio posible; una versión de aquello de 'Be water, my friend'. Pues justo lo contrario es, según parece, lo que hacen las editoriales españolas. Ellos dirían algo así como 'Be hormigón armado, my friend'.

Como escribía hace unos días, Lorenzo Silva ha puesto a la venta sus libros en formato electrónico a precios más que razonables y sin DRM. Un servidor quería, por un lado sentir lo que es comprar un libro electrónico, y por otro colaborar con el autor que ha sido lo suficientemente valiente/sensato para dar este paso. Pero no me dejan.

He probado en todas las tiendas que, según Libranda, venden los libros electrónicos de Silva y ninguna permite la compra desde Suecia, por indicaciones, dicen, de la editorial. En Casa del Libro me permitieron pagar, eso sí. Y he de agradecer a Lorenzo Silva su intervención directa a través de Twitter, sospecho que crucial a la hora de conseguir el reembolso de mi dinero. Pero mi problema particular es lo de menos, un accidente. Lo importante de esto es la imposibilidad de comprar libros desde fuera de España. Que yo sepa, por lo que he leído en Twitter y blogs diversos, los libros de Lorenzo Silva (y supongo que de cualquier otro autor) no pueden adquirirse desde Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. Parece, por tanto, que no pueden adquirirse desde el extranjero. (Espero que sí se pueda desde Hispanoamérica, porque eso ya sería para tirarse de los pelos). Evidentemente, quiero dejar claro, esto es un problema de la editorial y en ningún caso del autor que ha demostrado con creces su interés en que su obra se venda y difunda lo máximo posible (como es lógico).

Y yo me planteo una cuestión. ¿Para qué narices estamos abriendo centros del Instituto Cervantes aquí y allá? ¿Para qué narices estoy yo enseñando español a extranjeros? ¿No sería conveniente aprovechar que el español es una de las lenguas más habladas del mundo para sacar rendimiento económico que revirtiera en nuestra economía? ¿Por qué impiden las editoriales que se compren los libros desde Estados Unidos siendo este país el segundo, detrás de México y por delante de España, en número de hablantes de español como lengua materna? ¿Por qué no aprovechan que hay millones de personas aprendiendo nuestra lengua para intentar venderles esos libros? ¿Por qué se quejan de que les roben si luego no dejan que se les compre? ¿Por qué son tan inmensamente zoquetes?

Audio-vídeo: A Camp - I can buy you (No, I can't!)

Es hora de defender lo nuestro

Desde finales del pasado año y en los días que llevamos de este, hay millones de personas jugándose la vida en países como Egipto, Libia, Bahrein o Marruecos. Jugándose la vida y dándonos una lección de valores democráticos a los ciudadanos europeos.

Nosotros, en España, en Europa, lo tenemos mucho más fácil: no tenemos necesidad de jugarnos la vida, no nos arriesgamos a que nuestros gobiernos nos bombardeen o a que disparen a quemarropa contra los manifestantes. Y precisamente por eso, por las facilidades que tenemos, es preciso que hagamos algo, que luchemos contra el vapuleo continuo que están recibiendo nuestros avances sociales, nuestros derechos, nosotros. Lo que voy a hacer yo, por lo pronto, es dar difusión a una propuesta en este sentido. Una propuesta que considero válida. Pero que es, solamente, una propuesta más. Que, creo, no pretende ser definitiva pero que, creo también, puede servir para empezar a mover (o para seguir moviendo) un poco las aguas de esta sociedad nuestra que de puro tranquilas se han quedado estancadas y empiezan a emitir un hedor difícilmente soportable.

Julio Anguita propone la organización de un frente cívico para luchar contra el liberalismo desbocado que nos asola y ofrece diez posibles medidas que se engloban en un eje fundamental: la economía se tiene que supeditar a la biosfera y al cumplimiento de los derechos humanos.

Estas son las medidas, todas ellas dentro de los límites constitucionales:

  • Equiparación de la pensión mínima al salario mínimo.

  • Dejar sin efecto legal la rebaja o congelación en las pensiones y salarios.

  • Persecución rigurosa del fraude fiscal.

  • Reforma fiscal.

  • Banca pública y nacionalización de las cajas de ahorros.

  • Plan de vivienda: rehabilitación, viviendas desocupadas, construcción de viviendas públicas.

  • Nacionalización de los sectores estratégicos.

  • Nueva ley electoral.

  • Separación Iglesia-Estado.


Bueno. A mí me salen nueve medidas. No sé si me habré perdido yo, o Julio. De todas formas, aquí tenéis el vídeo, posteado por un amigo en Facebook, del que he sacado la información:

¡Por fin!

Hace un par de meses le preguntaba lo siguiente al escritor Lorenzo Silva en una entrevista digital en 20minutos.es:


Hola, Lorenzo. Me gustaría saber su opinión sobre la forma en que el mundo editorial se está enfrentando al fenómeno del libro electrónico en España. En mi opinión: pocos títulos, precio excesivo, DRMs que niegan al comprador la propiedad del libro adquirido y, se atisba, intención de seguir el ejemplo de la industria discográfica en la criminalización del consumidor. Gracias por su respuesta
Dice ser: David Santos Solano


Lorenzo contestaba:


Te seré muy claro: precios bastante más bajos, no a los DRM y ofertas que fidelicen a los lectores y fomenten el vínculo de afecto y lealtad entre el autor y sus lectores.


Pues hoy Lorenzo Silva ha anunciado en su blog que llegó el día. Toda su obra a un precio razonable, unos 4 o 5 euros por ejemplar, y sin DRM. Quede aquí difundido. Espero que el paso que ha dado Lorenzo tenga éxito. De lo contrario daremos argumentos a los que nos acusan de 'piratas'.

Audio-vídeo: Laleh - Bjurö Klubb

Ya es posible vivir del ebook

Lo que afirmo en el título voy a argumentarlo con datos. He de explicar, claro, que cuando hablo de "vivir del ebook" me refiero a que un autor, autoeditando su libro y vendiéndolo a través de Internet, puede obtener un dinero suficiente para vivir dignamente. También he de explicar, sí, que cuando hablo de "vivir dignamente" me refiero a lo que por ello entienden millones de españoles, lo que se conoce como "el común de los mortales".

Utilizaré como ejemplo a dos autores de reconocido prestigio en las letras hispanas: Elvira Lindo y aquí, su seguro servidor, el kutxi. He elegido a Elvira porque, a pesar de que últimamente me cabrean sus columnas, la admiro millones y hasta la siento, gracias a sus libros, cercana, amiga, colega. Sé que no es así, pero así lo siento. Al kutxi lo he elegido porque le tengo caladísimo. Creo que todos coincidiremos en señalar que el kutxi es, mayormente, bastante mindundi y en sus mejores días no le llega a Elvira a la suela de los zapatos. Es importante no olvidarlo mientras seguimos leyendo.

Sentadas estas bases, vamos al meollo del asunto. El kutxi, a día de hoy y en un periodo de ocho meses, ha conseguido que 1.500 ejemplares (bueno, 1.497, concededme el redondeo) de sus libros hayan sido descargados a través de Smashwords.com. El precio de cada ejemplar, la verdad por delante, es de 0 euros. Los canales de promoción que ha utilizado son, podríamos decir, bastante pobres: su perfil de Facebook en el que tiene 87 amigos, su canal de Twitter en el que tiene 31 seguidores, los blogs kutxitxeos.net y TecnELEgía que tampoco son precisamente medios de comunicación masivos, y el foro Lectoreselectrónicos.com. Evidentemente, como modelo de negocio, el del kutxi es una ruina, pero el kutxi, a día de hoy, está más interesado en ser leído que en vender libros y es plenamente consciente de que no hubiera vendido ni las tapas.

Sin embargo, teniendo en cuenta estos datos, imaginemos que Elvira Lindo decidiera autoeditar su próxima novela y venderla en formato ebook a través de Internet, teniendo también la opción de venderla en formato tradicional, por ejemplo, a través de Amazon. No creo que nadie dude de que si Elvira pusiera un precio de, digamos, 3 euros a su próxima novela en formato electrónico, la gente se la quitaría de las manos. Contaría para promocionarse con su cuenta de Facebook que tiene 8.626 seguidores, su canal de Twitter que cuenta con 5.904, su blog y, seguro, cientos de blogs y foros dedicados a literatura que se harían eco de la noticia. Pero me ceñiré, aunque creo que vendería muchos más, a sus seguidores de Facebook y al mismo periodo de ocho meses que tuve en cuenta para mí mismo. 8.626 x 3 euros suman un total de 25.878 euros que, divididos en un periodo de 8 meses, dan un "sueldo mensual" (bruto) de 3.234,75 euros. ¿No es este un sueldo digno?

"Kindle, Nook, Sony Reader... He de decir, Hardwick, que esta es sin duda una impresionante biblioteca". Jeff Koterba / Omaha (Nebraska) World Herald

Dirá alguno que sí, pero que de esta manera seguro que algunos compartirían el libro (o lo piratearían, que dicen algunos faltones) a través de Internet, y muchos lo leerían sin pagar. Pues sí, claro. Eso que algunos ven como inconveniente a mí me parece una ventaja. Primero porque favorece el boca a boca, si la obra es buena, y atrae más personas hacia tu trabajo que pueden ser potenciales compradores. Segundo porque te lee más gente. Y tercero porque tienen acceso a tu obra desde Emilio Botín hasta el parado de más larga duración de España pasando por un abuelete con una de esas pensiones raquíticas que apenas dan para comer.

Y este tercer punto, por cierto, es muy importante. Cito el artículo 44 de la Constitución Española:

1. Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.

"Todos tienen derecho", dice ahí. No dice "los que se la puedan pagar" ni "los que lleven boina", no. Dice "todos".

Termino pues, reafirmándome en las palabras que dan título a esta entrada. Ya es posible vivir del ebook. Lo he demostrado con números. Lo he demostrado haciendo un cálculo muy a la baja, mucho. Lo he demostrado pasando por alto que la mayoría de autores del nivel de Elvira Lindo (nivel de prestigio y popularidad, quiero decir) tienen otros ingresos más allá de la venta de novelas: escriben en prensa, dan conferencias, colaboran en radio y televisión, y un largo etcétera.

Me gustaría también que este escrito llegara a la pantalla de Elvira, y/o de otros autores reconocidos en España, que lo leyeran sin prejuicios, que valoraran si lo que en él comento es una posibilidad real, que lo rebatieran aportando datos si así lo estiman oportuno. Estoy, claro, dispuesto a envainármela si se demuestra que mi argumento no es válido. Pero, sinceramente, creo que lo es. Y creo que la sociedad en su conjunto saldría muy beneficiada si se adaptara este modelo de relación autor-lector. Claro que habría personas y, sobre todo, empresas perjudicadas, pero soy de los idiotas que creen que el bien común ha de estar por encima del bien individual.

**Actualización: En un debate iniciado en lectoreselectónicos.com a partir de esta entrada, el forero Chintán aporta una idea que podría servir para que escritores noveles que, a diferencia de los asentados, tuvieran dificil abrirse camino debido a la falta de promoción, encontraran una posibilidad de dar a conocer su obra a través de Internet con un sistema, digamos, de apadrinamiento. Cito sus palabras:

"Y que tal un "apadrinamiento" de escritores noveles. Grandes autores que "ayuden" a promocionar a los que vienen... te doy un porcentaje, me gano algo y tu ganas más... Una manera de empezar."

Me ha parecido conveniente compartir aquí una idea que me resulta muy interesante.**

Audio: Klaus & Kinski - Luego vendrán los madremías