¡Jo, qué noche!

No sé si habréis visto o recordaréis esta 'peli' de Scorsese. Iba de un tipo que pierde el último metro de la noche y le empiezan a pasar aventuras extrañas una detrás de otra.

Pues anoche lo viví en primera persona. Bueno, en realidad no viví aventuras mil porque Madrid está muy bien, pero no es Nueva York, las cosas como son. Pero bueno, la noche tuvo su intríngulis y cosas de película (aunque de otras películas) sí pasaron.



Al grano, que me pierdo en tontadas como siempre. Anoche era la cena de Navidad de mi empresa, tienen la fea costumbre de hacerla en jueves y al día siguiente (hoy) está hecho uno un escombro con patas. El caso es que yo, que me levanto cada día a las seis y media, decidí recogerme pronto. Cené, me tomé un cacharro e hice mutis por el foro.

Lo tenía todo calculado: a la 1.33 cojo el último metro en Santiago Bernabeu y luego hago transbordo en Nuevos Ministerios, línea circular hasta Avenida de América, allí cojo el búho de las 2.00 y estoy en Alcalá a las 2.35 más o menos y cinco minutos después empiltrado. Era un plan perfecto. Ya. Sí. Y tu culo un futbolín, como decíamos de críos en mi pueblo.

La primera parte del plan salió bien. Cogí el último metro en Santiago Bernabeu. Lo que pasa es que iba con cierto retraso y ahí ya me empecé a barruntar que el perfecto mecanismo de precisión que había diseñado iba a írseme al carajo. Mientras hacía el transbordo a la carrera, que casi la diño asfixiado (es un transbordo largo y por alguna razón que no logro entender tenían desconectados todos los pasillos y escaleras mecánicas, qué majos), adelanté a una pareja que, tras mirarme extrañados, comprendieron lo que estaba pasando y se pusieron a correr detrás mío. Me sentí un poco como Forrest Gump, oye. Bueno, sigo; doblé una esquina y oí un pitido, inmediatamente seis palabras se deslizaron tiernamente entre mis labios: "¡me cago en mi puta vida!" Aceleré el ritmo infernal de mi carrera (bueno, regular de infernal, trote cochinero, que es mi límite) y me sirvió para ver las lucecitas rojas del último vagón perderse en la negrura del tunel. Lástima que no me echara nadie una foto, tenía que tener un careto curioso.

Mientras boqueaba como una pescaílla, pero sin morderme la cola (no he podido evitar hacer el chiste malo, ya me perdonaréis), contemplé en lontananza (bueno, le tenía al lado en realidad) a un tipo pintando la raya blanca ésta del andén para que no te acerques... que nos miraba a mí y a la parejita con una expresión que podríamos calificar como de 'me estoy partiendo la caja por dentro y no puedo evitar que se me note'. "¿Éste era el último?", pregunté por si los acasos. "Hoy sí", contestó el muy str#hg%km&!! Pues nada, vuelta a la superficie.

Mientras subíamos interminables tramos de escaleras (las mecánicas desconectadas, faltaría más) fui entablando conversación con la pareja compañera de mis desdichas. Hay que ver lo que unen las desdichas, por cierto. Además notaba que aquellos dos me miraban como si yo fuese lo más parecido a Dios que hubieran visto en su vida. Me dejó de extrañar ese modo de mirarme al poco de iniciada la conversación cuando descubrí que él era alemán y ella era andaluza (ahora la cosa se ponía en plan 'pinícula' de destape de los 70 pero con los papeles cambiados, ¿eh?) y estaban más perdidos que Marco el día de la madre. Lo que no sabían ellos es que a mí me sacas del Metro y me hundes, conozco Madrid como los topos, por el subsuelo.

El caso es que tuve suerte y ellos iban cerca de donde iba yo, así que les propuse compartir un taxi. En menos de una hora, poco menos, eso sí, encontramos un taxi libre que se dignó a parar, nos subimos y entonces empezó el momento '¿no nos querrá usted timar?' de la muchacha andaluza. Para mí que había leído algún libro titulado 'Guía de Madrid, esa ciudad de cerdos estafadores que te robarán a la mínima oportunidad' o algo así. "¿Cuánto se tarda en llegar adonde vamos?", "¿Y cuánto nos va a costar?", "¿Es usted el violador de Pirámides?". Yo iba pensando, el tío éste nos tira del taxi, ya verás. Pero no. Debía de estar acostumbrado a clientes peculiares... y además no sabía lo que le esperaba, el pobre.

Pues nada, llegué a Avenida de América como diez minutos pasadas las tres de la mañana. Los búhos salen cada hora en punto. ¡Olé! A esas alturas había perdido la cuenta de las veces que me había cagado en multidud de cosas de diversa índole. Pagamos al taxista y a la que me bajaba veo que viene enfiladísima una señora que pasaré a describir: ropa descabalada, pelo enmarañado, lata de medio litro de cerveza en una mano, ojos de loca, olor peculiar como de no haberse bañado en los últimos 36.000 años, año arriba, año abajo. Yo hice un requiebro digno de Manolete y la vi colarse en el taxi con destreza. En menos de dos minutos estaban ella y el taxista a grito pelado, que te bajes, que me lleves a mi casa. El caso es que aquello que para el taxista fue bastante problemático a mi me vino de perlas porque, oye, tenía una horita de espera y eso me lo amenizó bastante. Sí, sí, una horita estuvieron (como mínimo) allí de trifulca. Cuando llegó el autobús estaba allí hasta la policía y todo, la señora vociferando y los vecinos viendo el espectáculo desde las ventanas.


A la loca de los gatos se daba un aire la tipa del taxi.

El resto de la noche transcurrió sin novedad. Me acosté a las cinco menos veinte y me levanté a las seis y media (la sensación ha sido como si me hubiera tirado a la cama y hubiera rebotado). Y nada, aquí estoy, en la oficina, con una carita de pena que no sé si alguien incluso se planteará pegarme un tiro para que no siga sufriendo. Eso sí, tengo la alegría de que esta tarde no se trabaja en la oficina. Alegría relativa porque yo NUNCA trabajo por las tardes, pero bueno, hay que agradecer la generosidad que han mostrado con el resto de empleados mis jefes y reprimir el impulso de estrangularles como merecen.

12 comentarios:

Norma dijo...

Si, kutxi, vi la película. Que estres.
Pues yo nada, aquí en casa, calentita. Me levanto y llueve, pero no me importa porque voy a correos y desayuno con tu regalo que era exactamente lo que yo esperaba :))))))))))))
Y miro tu flog, y me parto la caja.
Así que gracias a ti, hoy mi mañana ha sido fantástica.
Muchas Gracias, y ya te comentaré qué me parece.
Buena siesta!!!!!!!!!!!!!!!!

KUTXI dijo...

Vaya, pues me alegro mucho de haber colaborado en que tengas una buena mañana, oye. Al menos que mis desventuras sirvan para algo, jaja.

Sobre el regalito, ya te he dicho en el flog que es sólo una tontadiña de aficionado, que conste, jeje.

Norma dijo...

Oye Kutxi, que el blog que me hizo reir fue el del paquete de ducados, no el de tus desventuras, que no soy tan cruel.........

SOMEZING dijo...

Sí que he visto la peli, y te puedo decir que tu aventura es mucho más divertida, aunque me imagino que visto desde fuera, no? Mis dias son mucho más monótonos y aburridos, jo, que envidia

KUTXI dijo...

Norma, si hubieran sido mis desventuras también está bien reírse, oye. Según Woody Allen comedia es igual a tragedia más tiempo. Y es verdad, yo al día siguiente ya me reía de la nochecita que pasé.

Somezing, mis días también son monótonos y aburridos. Lo que pasa es que de cuando en cuando a todos nos pasa alguna cosilla que se sale de la rutina, pero vamos, la vida es así creo. Vivir sin rutina debe ser muy estresante. :-D

fiorella dijo...

Hola, la pelìcula no la vì, o quizàs la vi y no me acuerdo ahora,pero tu raconto de lo sucedido està como para pelìcula,jajajajaj.-Un saludo desde Montevideo-Uruguay

KUTXI dijo...

Un saludo, Fiorella. Gracias por visitarme. ;-)

Saltasetas dijo...

Hacer esos planes teniendo en cuenta el metro de madrid a ultima hora es demasiado arriesgado... te la jugaste cosa fina

gotomax dijo...

kutxi, queremos que hagas la peli, jajajaja!!!! noches de esas hace tiempo que no me pasan, pero alguna experiencia nocturna con final incierto si que me ha tocado "sufrir" alguna. Lo mejor de todo es cuando al día siguiente los colegas te dicen emocionados (como si lo suyo hubiera sido la noche de las noches):
"Joder tío, la que te perdíste ayer...cómo se te ocurre irte a dormir tan pronto". No sabes si matarlos o poner cara de pena y seguir riendo por dentro mientras piensas que nunca sabrán lo que es una aventura nocturna de las de verdad.
En fin, que ello se lo perdieron...

KUTXI dijo...

Mola! Un biopic!

Yo pongo la historia y otro que ponga las pelas, jaja. De prota quiero a Pepón Nieto o a Santiago Segura, por aquello de los parecidos razonables.

gotomax dijo...

Si, yo me pido el papel del tío alemán...me gusta esa escena que has censurado en la que tiene sexo guarro con la andaluza en el andén del metro, jajajaja!!!! (típica escena de S. Segura)

KUTXI dijo...

Jaaa! ¿Cómo te has enterado? Mira que se lo dije, que en el Metro hay cámaras!!! jajaja