Ayer, hoy, mañana...

La vieja calle donde el eco dijo...

Tiene miedo e ilusión a un tiempo. A sus trece años es la primera vez que va a hacer algo semejante. '¿Me acompañas un momento arriba?', le dice a E. Y juntos suben a la segunda planta de aquello que en tiempos fuera algún tipo de establo y que hoy es el local de su peña. Todo lo que viene después está bastante borroso debido, es un suponer, a la suma de nervios con cerveza Ámbar caliente. Pero es posible que las cosas ocurran así, poco más o menos:

'Me gustas mucho, E. ¿Quieres que salgamos juntos?' La cara de ella se convierte de pronto en ojos y boca, no hay nada más, asombro puro. Acto seguido sale corriendo, escaleras abajo, sin decir palabra. Probablemente es también su primera vez y eso de eres un encanto pero es mejor que seamos amigos, la mentira piadosa, está aún sin practicar.

Aquella noche fue la primera vez de saltar sin red. La primera vez de beber para olvidar. La primera vez de llorar por una mujer. Y es que a los trece años aquel chaval se tomaba las cosas muy a pecho. Aunque quizás tampoco es que haya cambiado mucho después de casi veinte años.

Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor...

Unos diecinueve años más tarde, a 400 kilómetros de distancia, aquel chaval sale de un cajero en Barcelona. El día soleado invita a pasear, tomar el sol, las terrazas están a tope. En una de ellas ve, de pronto, una cara que le resulta familiar. ¿Quién es? Un segundo después relaciona la cara con el recuerdo. Duda. Tal vez no me recuerde. '¿E?' Ella se gira a mirarle, escudriña su rostro. Él se quita las gafas de sol. 'Soy...' '¡David!' Y de pronto su cara se convierte en ojos y boca, puro asombro, nada más. Otra vez. Pero esta vez la boca sonríe enseguida. Y charlan. Y recuerdan. Sólo un ratito. 'Nos vemos', se dicen. Y ambos saben que probablemente no se vuelvan a ver. Bueno, nunca se sabe, quizás dentro de veinte años. Veinte años no es nada.

Guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón...

18 comentarios:

Norma dijo...

El mío fue a los 11... se llamaba David... como mi hijo mayor ;)

gotomax dijo...

Ualaaaaaaaaa, menudo cambio de plantilla!!!!!!
Igual es un espejismo y no has cambiado nada, pero ha quedado impresionante!!! Noche y día, menuda diferencia.

Deseo que sea cierto el relato, menuda coincidencia. Qué poco tiempo tuvimos para charlar, ahora que estamos solos te doy MIL MILLONES de gracias por la dedicatoria. Me puse a leerla cuando fuiste al baño y ni siquiera recuerdo haberte agradecido esas líneas. ETERNAS E INFINITAS GRACIAS!!!!

kutxi dijo...

Bueno, igual cuando E tenga un hijo coge y le llama David.... claro, que me parece que el marido se llama David también, jajaja.

Goto, me apetecía un cambio. Aunque hoy, sin venir a cuento, no me salen eñes ni acentos... así que igual la he pifiado. La dedicatoria es lo primero que se me ocurrió, y me costó, es que soy malísimo para esas cosas...

susana dijo...

el mio se llamaba angel...yo tenía 15 y el 19...fue una relación maravillosamente bonita...ahora es vecino de mi hermana jajaja cuando lo veo me da la risa xd...tiene dos hijos rubitos, con unos increibles ojos azules...teníamos una canción y todo jaajja "las cosas pares" de mecano...si te soy sincera, creo que nunca he vuelto amar de esa manera, en la que no te preguntas tantas cosas, ni te dañan tantas otras, en la que simplemente disfrutas y amas...y a lo demás que le den...ains me puesto melancolica

Carla dijo...

¡Qué bonito! Pero a la vez triste...
Bueno, supongo que el mundo es un pañuelo y quién te dice que no os veais dentro de un tiempo...

Norma dijo...

Yo lo veo todo bien, kutxi, acentos y ñ... y no se ven símbolos raros... respira, respira... todo va bien... jeje

kutxi dijo...

Susana, lo mío con E no pasó de lo que he contado, jaja. Fue mi primer amor, pero entrecomillas nada más. El primero, primero de verdad... ese igual lo cuento otro día, jaja.

Carla, fue bonito verla. Triste lo único porque te das cuenta de la pila de años que tienes, jeje.

Norma, eso parece que se ha arreglado solo (lo cual no es muy tranquilizador). Ahora me está dando la mañana el youtube, que no fufa, y el post sin el video pierde mucha gracia...

Carla dijo...

Sí, kutxi yo tb veo que me hago vieja cuando veo a gente que hace años que no he visto... si no ni me entero, yo me veo estupenda.
JAJAJAAJAJ

kutxi dijo...

Sí, Carla, ahora empiezo a entender lo que dicen algunos abuelillos, que se sienten jóvenes. Yo por dentro sigo convencido de que tengo 17 años, jaja.

No se me carga tu blog... supongo que será problema del google, que hoy va todo fatal: blogger, youtube... el que mucho abarca poco aprieta, está claro.

La interrogación dijo...

UF, la primera declaración. El primer no caritativo. Cuantos recuerdos y cuantas distancias. El tiempo es a veces la peor distancia porque los kilómetros pueden mantenerte muy juntitos.

gotomax dijo...

Acabo de cuplir 18, y no me planté con menos para poder conducir y lo otro sin que te detengan. Los años es algo que se lleva por dentro, lo de fuera es la caja que se va estropeando poco a poco, pero el contenido no nota el paso del tiempo.

mandarina azul dijo...

Ay, esas peñas de los pueblos en fiestas cuando éramos unos críos y nos creiamos que éramos ya la repera ... (yo conozco las de mañolandia, supongo que como tú, que hablas de una peña en mañolandia). Que si me mira, que si no me mira, que si se ríe con sus amigos, que si qué estará haciendo ahora que parece que tarda, que si a ver si me saca a bailar, que si síiiiiiiiii (¡¡¡¡bien!!!), que si no (choffffffff)... Qué buenos recuerdos me has traído, kutxi.

Un beso.

kutxi dijo...

Interrogación... ay, qué raro... ¿te puedo llamar inte? :-) Los kilómetros no suelen ser buenos tampoco, pero es verdad que el tiempo es más cruel. Aunque depende, por ejemplo ahora mis padres están volviendo a reunirse de vez en cuando con sus amigos de hace cuarenta y tantos años y tan contentos. Un saludo!

Goto, yo creo que lo de dentro también va cambiando, aprendemos y cogemos manías, pero eso sí, yo no me hago a la idea de la edad que tengo, jeje.

Pues sí, de mañolandia hablo, mira que si íbamos al mismo pueblo... el mío era por Calatayud... por si acaso, jaja. B-sos

Auror dijo...

Kutxi, es una entrada muy tierna, y no te asustes, que "tierna" es un piropo precioso que solemos decir las chicas... jovencitas como yo;);););););)

dalr dijo...

Qué bonito. Y qué triste. Y qué familiar... Al menos no te dijo lo del amigo que es algo que da una rabiaaaaa... En cambio sí cayó en ese "ya nos veremos" que digo yo que si quieres volver a ver a alguien le pides teléfono, dirección, imeil, messenller y lo que se tercie. Pero vamos. Siempre nos quedará Gardel...

kutxi dijo...

No me asusto, Auror, muchas gracias! :-)

Dalr, lo del amigo da rabia, pero aquello de salir despavorida a veces he llegado a pensar si no me dejaría marcado, jeje. Lo de nos vemos lo dijimos los dos, creo que no vendría a cuento recuperar el contacto ahora... pero no hubo nada de mal rollo, todo lo contrario.

Saludos.

Saltasetas dijo...

En mi caso se llamaba Joanna, y pensé que nunca la vería... pero hete aquí que tengo familia en Zaragoza, y claro... cuando el destino se pude a jugar a los dados...

Yo cuando más viejo me he sentido fue hace cosa de 2 meses que me encontré con una ex-alumna a la que dí clases cuando estaba ella en primero y nos tomamos unas copas juntos.

kutxi dijo...

Sí, sea destino o azar, hay que ver las cosas que pasan... Saludos, Ricky. ;-)