La historia de Joaquín

Eran los años 40. Llegaron ya con tres hijos, dos varones y una hembra, a aquel pueblo. Él se dedicaba a la construcción, según creo, aunque tal vez me equivoque. Él se llamaba Joaquín, ella Felisa. Eran marido y mujer ante los ojos de ellos mismos, a pesar de que ni estado ni dios alguno habían sido testigos del enlace.

Al cabo de pocos años él se marchó. Se fue a Madrid en busca de un trabajo y, si la suerte estaba de su lado, la familia se reuniría de nuevo allí. Al partir Joaquín se despidió de todos; me gustaría pensar que acarició también el vientre de Felisa para despedirse del hijo que pronto nacería. Volvió la espalda y comenzó a hacer camino. Pero la suerte es a veces esquiva y, no muchos meses después, la familia siguió sus pasos a pesar de saber que jamás volverían a verle.


Si de lo contado hasta ahora éste que escribe tiene escasa información, menos aún conozco sobre el tiempo que pasó Joaquín en Madrid. Los datos fueron recogidos durante la infancia en conversaciones de adultos que escuché, o en las poquísimas palabras que sobre este asunto se podían arrancar de Felisa. O quizás ni siquiera fue así como hilé, tan precariamente, esta historia. Hace demasiados años y era demasiado niño.
Posiblemente Joaquín no encontró trabajo en Madrid. Posiblemente se desesperó por ello. Posiblemente se desesperó por otras razones. Quizás fue la ausencia. O quién sabe qué fue quizás. Tal vez Joaquín puso un tranvía en el relato. O tal vez decidió irse a dormir al fondo del Manzanares. Nada es seguro. Excepto que Joaquín incluyó un elemento a su historia... para abandonarla él.

¿Por qué la cuento yo? Quizás porque me gustaría saber más. Porque cada hombre no es sólo él mismo, sino también los que le precedieron. Y porque es muy frustrante hacer un puzzle al que le faltan piezas. O tal vez, simplemente, me apetezca llorar. No lo sé. Dicen que la barba de Joaquín, cuando se la dejaba, era de un color más claro que el de su cabello, como pelirroja. Joaquín Santos era mi abuelo, y mi padre era aquel niño que estaba por nacer cuando se despidió de Felisa para siempre.


Audio: José Antonio Labordeta - Canción de cuna sobre la tierra estéril

'... hasta que un día diga "venid conmigo", cerraremos la puerta y a hacer camino...'

14 comentarios:

Auror dijo...

Que curioso Kutxi, me parece que casi todas las familias tenemos historias similares. En mi caso eran los hermanos de mis padres , de ambos), la historia nunca se explicaba, y cuando alguien hablaba de ello, lo hacia tan bajito que era imposible entenderlo. Nunca llegue a saber si ellos la conocian entera o no...
abrazote

Scarlett dijo...

Historias que se repiten, también en mi familia. Mi padre tenía un primo que se fue a Brasil, pero no tuvieron noticias de él, quién sabe, tal vez tenga familia brasileña, pero nunca lo sabremos
Besitos

susana dijo...

se transmitirán los abrazos del alma? porque te acabo de dar uno...

Norma dijo...

El idioma de una familia se puede perder en una generación... el apellido, lo mismo, las posesiones materiales, en lo que tarda en montarse un corralito... la herencia genética es mucho más duradera. Me apasiona pensar que somos físicamente parecidos a los íberos que corrían por estas tierras hace unos añitos...
Tu barba pelirroja es preciosa... y ahora que sé su historia, también entrañable.
Besos!

kutxi dijo...

Hola,

Auror, en este caso es que mis tíos eran muy pequeños cuando aquello pasó y mi padre ni había nacido... no sé hasta qué punto ellos conocerán mucho más de la historia. A mi abuela le pregunté una vez y casi se me come... tenía un genio la tía increíble, jeje.

Scarlett, desgraciadamente mi abuelo está claro que no fue a ningún lado, simplemente se quitó de en medio. Lo que me quema es no saber nada de él, cómo era... ni una triste foto hay. Sólo sé lo de la barba y que era de Santurce.

Susana, cuando los escribes sí que se transmiten. :-)

Norma, se supone que tenemos un poquito de todos y cada uno de los que nos precedieron. De todos... se dice pronto.

Besos

susana dijo...

Hay un pequeño detallito en mi blog que quisiera compartir contigo tb, en
regalate...

http://sonrisasparati.blogspot.com/

MM de planetamurciano.tk dijo...

Ke cosas,; imaginar ke detrás hay una historia de un fracaso ke no se kiso reconocer pone los pelos como escarpias.
¿ No le tienta escribir una historia con lo ke nunca supo? A veces la ficción tiene un poder calmante ke no tiene la realidad.

cuatropelos dijo...

Es triste comprobar que hubo un tiempo que nos dejó huerfanos de seres cercanos a los que ahora vivimos. Y aquella aún más triste guerra colaboró muy mucho en generarlas...el requemor de no saber dónde buscar deja cicatrices aún más profundas.

Irene dijo...

Kutxi, supongo que mucha gente tiene abuelos a los que no pudo conocer, de los que no hay datos o son imprecisos. (En mi caso también, pero no porque desaparecieran, sino por otras cosas). Ojalá pudiera ayudarte a encontrar más datos. Da rabia no poder hacer nada.
No me fije que tenías barba pelirroja, soy muy despistada.
Besos

el angel de las mil violetas dijo...

un abrazo muy grande, te acabo de descubrir navegando un poco por aquí. muchos besos.

kutxi dijo...

MM, alguna vez lo he pensado y creo que daría para una buena historia, pero me parecería una falta de respeto... no sé...

Cuatropelos, esto poco tuvo que ver con la guerra, creo... aunque quizás la pobreza que causó tuviera algo que ver, no lo sé.

Irene, sí que da rabia. En principio no parece algo importante, pero por alguna extraña razón sí siento que es importante.

hola, angel..., siéntete en casa. ;-)

Saludos.

Klaudia Gantús dijo...

kutxi, me has devuelto un tema pendiente, que es el de preguntar a la familia sobre la propia historia. creo que todos deberíamos investigar, ni que fuera mínimamente. ayuda a recordar de dónde venimos. ha sido uno de los posts más emotivos que te he leído. te mando un abrazo muy fuerte y hoy no te digo kutxi kutxi. ay perdon :)
:****

k.

kutxi dijo...

Gracias, Klaudia... y no dejes de decirme kutxi kutxi, que me mola, jajaja

El Galileo dijo...

¿Por que una falta de respeto? A mi me parece que sería un gran homenaje a los que como tu bien dices, forman parte de ti (y una buena base para la novela que estoy esperando pacientemente).
De lo que puedes estar seguro es de que tu abuelo habrá sido un hombre integro y bueno, como tu padre y como tu.

Un abrazo.

PD. En general me gustas mas en prosa, sin embargo, en la historia de tus abuelos, en verso lo bordas.