¡Un burro volando!

Desde los albores del tiempo el hombre ha soñado con imitar a las aves. Los más se limitaron a empollar los huevos dándose a la vida sedentaria, o a picotear tapitas por los bares, y algunos incluso se cubrieron de plumas y se dieron a la vida loca. Pero sólo unos pocos elegidos tuvieron los pelendengues de intentar volar.

Ya en la antigüedad este anhelo de volar se hizo patente con el mito de Ícaro, al que su padre construyó unas alas de cera. Las alas debieron funcionar, ¡y cómo! Tan bien funcionaron que Ícaro se acercó lo suficiente al sol como para que éstas se fundieran y se cascó un josconcio que no te quiero ni contar. Cómo respiraba fuera de la atmósfera y tal no lo cuenta la historia. En fin, no quiero desacreditar a nadie -y mucho menos a los antiguos griegos- pero para mí que eran un poquito 'desageraos' contando historias.

Pasados unos siglos encontramos indicios de que, quizás, el ser humano consiguió cumplir su propósito de volar. Entre los diseños de Leonardo da Vinci se encuentran algunos de máquinas voladoras y hay quien asegura que fueron probadas con éxito. No sé si será verdad ni lo voy a investigar (porque total, esta entrada va en Tontadicas, así que...). Sin embargo parece claro que lanzándose con una de estas máquinas desde un punto elevado se podría volar sin mayor problema hasta un punto de inferior altura hasta tocar tierra. Para que nos entendamos, igualito que sin máquina: salto, vuelo, crujir de costillas.



Ya en el año 1783 los hermanos Montgolfier realizaron el primer vuelo documentado utilizando un globo aerostático. Y más de un siglo después, en 1903, los hermanos Wright hicieron el primer vuelo en avión (bueno, algo parecido a un avión). Hoy en día, después de 104 años y un mes, la aeronáutica ha sufrido portentosos avances que permiten volar a cualquier 'pringaete' que tenga cuatro durillos; para muestra, un kutxi cualquiera.

Sin embargo siguen existiendo hombres aventureros e intrépidos a los que no satisface el hecho de ser meros pasajeros en un avión comercial, y que prefieren vivir la aventura de volar en parapente, ala delta o ultraligero. Y entre este grupo de aventureros hay incluso hombres que suman a cualidades como el arrojo y la valentía algún defectillo como, por ejemplo, ser imbéciles desde que sus padres eran novios. Éste es el caso concreto de un señor que intentó volar de una curiosa manera, lo contó Berto en Buenafuente:



PD: Pedazo rollo os he encajado para poner un video...


Audio-video: Iron Maiden - The Flight of Icarus

6 comentarios:

Mandarina azul dijo...

Volando voy, volando vengo... de tu comentario a tu blog, ¡y me encuentro con esto!
Jajaja... yo diría que al señor volador de marras, además de volar, le gustaba la música, ¡porque vaya modo de dar la nota!
Ah, y tu post, además de la "tontadica", muy instructivo, sí señor. :)

Un beso, Kutxi.

(Sábado y en casa, los dos tamos bieeeen, ehhhhhh, jaja).

kutxi dijo...

Pos sí, manda, vaya dos. A mí es que me hoy me ha secuestrado el calorcillo del hogar, que fuera tiene pinta de hacer biruji. :-D

MM de planetamurciano.tk dijo...

Si me hubiese preguntao a mí ya le hubiese dicho yo un sitio ideal pa ponerse en los globos, y seguro ke el experimento hubiese salido bastante mejor....Al menos pa la humanidad.

Pandora dijo...

pues no he podido concentrarme ni en el post ni en el vídeo. Mi mente no paraba de imaginar posibilidades para la revolución internaútica de mañana...

kutxi dijo...

MM, algo me dice que sé a qué te refieres... :-D

Pandora... ejem... cabe la posibilidad de que sea una timadura de pelo lo de la revolución, jeje. Luego digo que no me gusta la publi, y casco publicidad engañosa y en rojo!!!

Mañana estén atentos a sus pantallas, que lo mismo no es pa tanto pero quién sabe. :-D

carlosbcn dijo...

¡Seguro que el gran acontecimiento es que kutxi se atará a un sillón con globos de helio y emulará a ese hombre del sofá volador! Espero que no... Un saludín.