Un cumpleaños mágico

Hace unos días ya avisé de que mi nueva vida me hacía disponer de tiempo libre a espuertas. Mi nueva vida consiste en que estoy parado y aprovechando para hacer un máster de formación de profesores de español como lengua extranjera. La idea es, llegado el verano, ponerme en plan Juanito Valderrama y diciendo aquello de 'adiós mi España querida, dentro de mi alma te llevo metida' largarme con viento fresco a un destino, a día de hoy, por determinar. Así que si alguno me puede colocar allende los mares, o allende las montañas, o allende en general, que no se prive.

Pues resulta que una de las asignaturas que estoy cursando es un Taller de Lectura y Escritura en el cual, entre otras cosas, leemos novelas para adolescentes granulientos y sopesamos cómo conseguir que esos adolescentes granulientos las lean en lugar de estar enganchados a la playstation o enganchados unos con otros como cócteles de hormonas en ebullición que son, los angelicos. Y la última actividad que el profesor nos ha encargado es, basándonos en un anuncio por palabras, crear un relato corto. A la manera en que lo hizo Agustín Fernández Paz en 'Cuentos por palabras', que es el último libro que hemos leído. Y como el relato en cuestión me da la impresión de que no me ha quedado mal del todo, pues me ha parecido buena idea cascarlo aquí y así me hago una entradita del blog y una actividad académica por el mismo precio.

Y sin más preámbulos... Un cumpleaños mágico


Manu, El Mago
Fiestas de Cumpleaños Magia infantil con animales vivos!
(anuncio recogido de qweb.es)


Cuando recibieron el aviso por radio no daban crédito.

- Central, ¿podría repetir el mensaje?
- Diríganse a Juan de Austria, 25, quinto derecha. Hemos recibido aviso de la presencia de un oso en la vivienda.
- Central...
- Mira, Paco, no te lo voy a repetir más. Id para allá a ver qué demonios pasa.


A Miguelito le encantaría la sorpresa. Se pirraba por los animales y no se perdía ni uno sólo de los documentales que daban por televisión. Daba igual que el programa hablara de las selvas americanas, de la sabana africana, o de la fauna submarina. Si en pantalla había un animal ahí estaba Miguel sin perderse detalle.

Ojalá pudieran vivir en el campo y tener un enorme jardín para llenarlo de bichos. O aunque solamente fuera un pequeño adosado, al menos podrían tener un perro. Pero el sueldo no daba nada más que para el alquiler de un piso pequeño y para más inri Cecilia, la madre de Miguel, era alérgica a los gatos. Así que el padre había pensado que como regalo de cumpleaños un hámster sería perfecto. Lo había hablado con Cecilia y ella se había encargado de completar el plan.

- Nacho, me parece una idea maravillosa. A tu hijo le va a encantar. De hecho se me está ocurriendo una cosa estupenda para darle el regalo.
- Tú dirás, cariño.
- ¿Sabes que estaba buscando algún tipo de animación para la fiesta? Pues mira lo que he encontrado en internet.
- Un mago que hace trucos con animales. – dijo Nacho mirando la pantalla del ordenador – ¡Es perfecto!

Y así fue como se organizó la fiesta del décimo cumpleaños de Miguelito. A las cinco irían llegando sus amigos del colegio y a eso de las seis habían quedado con el mago Manu. Le entregarían el hámster y éste lo haría aparecer con alguno de sus trucos.


- Buenas tardes, venimos por el aviso que han dado.
- Sí, agente, gracias por venir. Pasen hacia el salón, está allí.
- ¡Tienen que encontrar al mago! ¡Es culpa del mago!
- Tranquilícese, señora, por favor. Déjenos trabajar.
- Sí, Cecilia, por favor, mantén la calma.
- Pero, Nacho...


Al abrir la puerta del salón lo vieron. Tumbado junto a la ventana de la terraza ocupaba prácticamente todo el largo de la estancia. Vaya si era un oso. ¡Y menudo oso! Y sentado a su lado estaba Miguel, alimentándolo con gusanitos y chucherías de su fiesta. Paco, el policía municipal que había subido hasta la vivienda, llamó por el walkie a su compañero.

- Esteban, pide a la central que manden refuerzos urgentemente. Y que avisen al Seprona. O incluso al zoo de Madrid avisaría yo.
- ¿Qué dices?
- Esteban, tú diles lo que yo te he dicho.
- ¿Pero me estás diciendo que de verdad hay un oso en el piso?
- Polar, Esteban, polar. Un oso polar.


El mago estaba ya terminando su actuación. Los padres del niño le habían entregado el hámster y hacerlo aparecer sería el colofón final del espectáculo. Para entonces los niños ya habían quedado bastante asombrados con aquel señor que sacaba de su boca metros de pañuelos anudados y de su chistera palomas y conejos. Miguel se acercó al anciano Mago cuando éste requirió su ayuda para un último truco.



- Ahora Miguel – dijo el mago engolando la voz – te voy a proponer hacer un cambio. Tú me darás algo que lleves en los bolsillos y yo te lo convertiré en un animal que será tu mascota de ahora en adelante. ¿Qué tienes que me pueda interesar?
- Sólo tengo tres canicas – contestó Miguel tras rebuscar en sus vaqueros.
- ¡Canicas! Me encantan las canicas. Trato hecho. Convertiré tus canicas en... ¡un hámster! No me digas que no te gustaría tener un hámster.
- ¿Pero puedo tener el animal que quiera? Hoy he visto un documental sobre el Polo Norte y salían unos osos polares alucinantes. ¿Puedo tener un oso polar?

Y aquí he de hacer un inciso. Porque aquel mago tenía muchas virtudes pero también tenía sus defectillos. Uno de ellos era que, siendo un mago con portentosos poderes, le fastidiaba tremendamente no poder demostrar su verdadera capacidad y tener que limitarse a truquillos sin importancia en fiestas de cumpleaños infantiles. Y otro de sus defectos era que, al encontrarse con un niño realmente inocente e ilusionado, se apoderaba de él tal ternura que no podía negarle a ese niño nada que le propusiera.

Así fue, pues, como tras pronunciar algunas palabras mágicas y hacer unos extraños gestos con su varita se levantó una gran nube de humo blanco que cubrió todo el salón y, cuando el humo se hubo disipado, Nacho y Cecilia comprobaron atónitos que tenían un oso polar en el salón de su piso.

¿Y el mago Manu? Pues quince minutos después de que llegara la policía apareció un jovencito de apenas veinte años pidiendo disculpas por el retraso, alegando que se le había estropeado la moto y que no había podido avisar porque el móvil se quedó sin batería y que...

- Pero, ¿usted quién es? - le interrumpió Cecilia.
- ¿Yo? El mago.
- ¿El mago?
- El mago Manu. Hablé con usted por teléfono el martes y quedamos en que vendría a las seis, pero como le decía la moto me ha dejado tirado, lo siento mucho.


Audio-video: Juanito Valderrama - El emigrante

8 comentarios:

Myriam dijo...

¡Me ha encantado! Además, el oso polar es, de toda la vida, mi animal favorito del mundo mundial...

Te deseo muuuucha suerte en tu nueva etapa allendesea.

kutxi dijo...

Me alegro Myriam. Todo es cosa de llamar al mago. Eso sí, lo de sentarte a su lado para darle chuches no te lo recomiendo.

Gracias. ;-)

undefined dijo...

Wooow, lei esto y me lleno total mente gracias kutxi

una gran pregunta? tu eres de los marea ¿? xD

kutxi dijo...

Gracias, undefined.

Yo soy otro kutxi.

Norma dijo...

Pues oiga, preséntese :)

http://www.booket.com/minisites/certamen_2009/


Si te allendéas en Japón, te veo escribiendo luego tus vivencias en plan Amélie Nothomb,jejejej

Un abrazo

kutxi dijo...

Norma, gracias por el tip. Pues sí que me presentaré, oye. Total, ya puestos a recuperar ilusiones aparcadas, pues recupero dos en vez de una.

la jardinera dijo...

¡Vaya qué sorpresas!

Yo también soy profe, pero yo soy la profe que da clases de español para extranjeros.

¿No me digas que no tiene guasa la cosa?

;)

Besos,

kutxi dijo...

Bienvenida a kutxitxeos, jardinera. Seguro que te visitaré en tu blog, y más sabiendo que eres profe de español para extranjeros, que es lo que yo quiero ser el año que viene.

Saludos.