El asesino equilibrista (un nuevo caso de Márquez y Carcavilla)

- Joder, el hijoputa que haya hecho esto está podrido, Manolo.
- Le tenemos, Márquez, me acaban de avisar de comisaría, se ha entregado.
- Genial. Tú te encargas del interrogatorio, yo no creo que aguantara estar delante de semejante cabrón sin partirle el alma.
- De acuerdo, jefe.
- Tengo curiosidad por saber qué motivo puede tener alguien para hacerle algo así a un pobre viejo. Bueno, vámonos. Romo, encárguese usted del cadáver.
- A sus órdenes, inspector.

Márquez y Carcavilla abandonaron la estancia. Romo se volvió a contemplar el cuerpo del anciano. Había quedado sentado en el sofá en una extraña postura. La cabeza, forzada por el bastón que entraba por su boca atravesando el esófago, dirigía sus ojos al techo. Por si esto no fuera lo suficientemente grotesco, el asesino se había entretenido en colocar una gran pelota de goma haciendo equilibrio en el extremo superior del bastón. El joven Romo no había visto nada igual en su, hasta ahora, corta carrera. Y desde luego espero no volver a verlo, pensó.





Mientras abandonaba la sala de interrogatorios Carcavilla se detuvo un instante en el umbral, se giró para contemplar una vez más al detenido y, negando con la cabeza, salió cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Qué le has sacado?
- Nada de nada. Es como un puto loro. Lo único que dice, le preguntes lo que le preguntes, es que él empezó primero.
- ¿Cómo?
- Tal cual. Él empezó primero. Ni una sola palabra más.
- Putos locos...

La solución al enigma: AQUÍ

El anterior caso de Márquez y Carcavilla en kutxitxeos.net:
El suicida del garfio

Audio: La Excepción - Marcao pa to la vida

No hay comentarios: