Segundas oportunidades

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Hace ya, para mi desgracia, muchos años vi por primera vez una película llamada Heavenly Creatures (Criaturas celestiales), del director Peter Jackson. (ver comienzo de la peli) (enlaces para descargarla) Cuenta la historia de dos adolescentes neozelandesas, Pauline Parker y Juliet Hulme, que en 1954 asesinaron a la madre de la primera por miedo a que esta, sospechando que su relación de amistad rozaba la homosexualidad, las separara. Se trata de una historia real. Antes de los títulos de crédito se explica que fueron juzgadas y sentenciadas a cumplir condena 'at Her Majesty's Pleasure', es decir, hasta que el gobierno dispusiera liberarlas. Fueron puestas en libertad en 1959 con la condición de no verse nunca jamás y si escaparon de la pena de muerte fue, únicamente, por su condición de menores de edad.



La película es, en mi opinión, muy recomendable. Pero no es por eso por lo que escribo esta entrada. Me interesa más lo que no cuenta la película. Y lo que no cuenta es que  tras ser liberadas ambas siguieron con sus vidas. Pauline Parker vivió durante años en Inglaterra dirigiendo una escuela de equitación para niños y ahora, al parecer, reside en las islas Orkney, en Escocia. Por su parte, Juliet Hulme, trabajó durante un tiempo como azafata de vuelo y posteriormente, tras cambiar su nombre por el de Anne Perry, empezó una prolífica carrera como escritora que le ha llevado a publicar más de cincuenta novelas hasta hoy.

A continuación podéis ver una entrevista en la que Anne Perry habla, entre otras cosas, del crimen que cometió en su adolescencia.



Como está en inglés y comprendo que no todo el mundo lo entenderá me permito entresacar esta frase de Perry: "Puedo estar aquí mirándote a la cara porque puedo decir 'sí, he pasado por ello, creo que he pagado por ello, creo que he sido perdonada donde importa', y ahora aquello ya no existe para mí, puedo seguir adelante y ser la mejor persona que pueda ser, y creo que eso es así para todos".

Evidentemente no me ha dado por escribir esto por casualidad. Evidentemente esta entrada está conectada con acontecimientos recientes y con el clima que se vive en España de unos años para acá. No voy a decir nada más al respecto, que cada cual haga las analogías que le parezcan apropiadas.

Audio-video: José González - Crosses (canción del músico sueco de origen argentino con imágenes de la película).
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5 comentarios:

ruizropero dijo...

No soy capaz de concluir cual es tu opinión al respecto (soy consciente de mi torpeza), ¿te abstienes?

kutxi dijo...

Pues, poco más o menos, mi opinión coincide con lo que comenta Anne Perry: quien comete un delito debe pagar por ello, entre otras cosas porque solo así podrá tomar conciencia del alcance de sus actos y redimirse. Pero tiene que haber cabida también para esto último, para la redención, para poder seguir adelante con tu vida una vez que has pagado por tus errores. Y esto debe ser así para todo el mundo pero muy especialmente para aquellos que tienen mucha más vida por delante que por detrás.

Por eso comentaba de pasada el ambiente que tenemos en España. Mal está que haya jóvenes que se sienten intocables por ser menores de edad, pero de ahí al otro extremo que pide que la justicia se convierta en venganza... Tiene que haber un punto medio, creo yo.

El Galileo dijo...

Me lo temía.
Hasta hace poco tiempo coincidía contigo absolutamente, sin embargo últimamente me hago algunas preguntas.
¿Qué pasa con los reincidentes a los que les importa poco la vida que tenían por delante las victimas a las que asesinan o violan repetidamente?¿Qué podemos hacer con aquellos que reconocen abiertamente que no quieren reinsertarse ni se arrepienten de su tropelías?

Soy consciente de la dificultad que entraña la aplicación de las normas, sobre todo partiendo de la igualdad de todos ante la ley.
Posiblemente nos estamos equivocando y la solución pasa por un nuevo sistema educativo basado en valores sociales.

Un abrazo.

El Galileo dijo...

¿Por qué cojones me llama ahora este bicho El Galileo?

kutxi dijo...

Galileo, las preguntas que te haces supongo que nos las hacemos todos. Y es evidente que no voy a ser yo quien tenga la respuesta, ya quisiera. A lo más que llego es a esto, reflexionar un poco y dar mi opinión acertada o equivocadamente. Lo que está claro es que algo está fallando en el sistema.

Coincido en que la solución, en parte, está en educar en valores. Y entiendo educación como un todo que no solo incluye a la escuela, sino también a los padres y a la sociedad en general. Cuando yo era crío cualquier adulto te podía afear la conducta, hoy los adultos miramos para otro lado.

Cabe la posibilidad de que en unos meses tenga entre manos, como docente, a algún grupo de adolescentes, aunque no es mi prioridad. Si los tengo seguro que aprenderé mucho y que me encontraré con dificultades que ni imagino. Espero, si se da el caso, prestar atención a la educación, además de a la enseñanza pura y dura de contenidos.

PD: He visto un blog vacío... Espero ir viendo cómo se llena. ;-)