Thank you, Mr. Mistry

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Hay novelas malas de solemnidad. Hay novelas que aburren. Hay novelas que no puedes terminar. Hay novelas que entretienen. Hay novelas que te atrapan. Hay novelas buenas. Y novelas buenas que entretienen. Y novelas buenas que te atrapan. Luego están las novelas que recuerdas toda tu vida. Novelas que te marcan. Y un trecho más allá me he encontrado con A Fine Balance (Un perfecto equilibrio), de Rohinton Mistry.

Hay ocasiones en que terminas una novela y sientes algo entre la admiración por lo que has leído y la envidia por no poder escribir tú algo así. Al acabar A Fine Balance no sentí ni lo uno ni lo otro. La envidia estaba fuera de lugar; cuando alguien está a tantísimos años luz de tu propia capacidad no hay sitio para la envidia. Y la admiración era casi una infravaloración; algo así como que a este hombre le dieran un Nobel. Mínimo dos, y solo por este libro. La verdad, aunque suene cursi, es que lo que me quedó al terminar de leer fue agradecimiento.

Como decía al principio, hay muchos tipos de novela. Y no es nada fácil encontrar una en la que los personajes de ficción no parezcan personajes de ficción sino personas, en la que las descripciones de lugares no parezcan descripciones sino lugares. Y encontrar una en lo que todo eso se consiga de manera tan perfecta... Bueno, yo sólo he encontrado una hasta hoy. Si un día viajo a India y me topo por la calle con alguno de los personajes de A Fine Balance creo que no me resultaría sorprendente.



Audio-video: De Innovatives - Duur 
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1 comentario:

woody dijo...

Pues tendremos que leerlo. Me lo apunto, Kutxi