Así habla Zaparrustra (XVIII)

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Diálogos de Zaparrustra con su maestro Plastón:

P: No hay nada más importante para un hombre que su propio nombre.
Z: Pero maestro, ¿no es acaso más importante para alcanzar la felicidad ser bondadoso con tus semejantes?
P: Sin duda eso ayuda, querido Zaparrustra, pero piensa en cuán complicada resulta la vida de un hombre llamado Pocopio en comparación con uno que se llame Juan. Valora, por ejemplo, los diminutivos.
Z: ¿Diminutivos? Juanito y... ah, vale.
P: Yo siempre quise llamarme José. Para que cuando me llamaran de Yastel o de Óranch me dijeran "Hola, Don José" y poder contestarles "Hola, Don Pepito".
Z: Así que es en esas pequeñas alegrías en las que se encuentra la felicidad.
P: Sí, Zaparrustra, has entendido. Ahora te explicaré cómo percibimos la realidad. Imagina a unos hombres que viven en una taberna...


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2 comentarios:

Myriam dijo...

Lo de Yastel y Oranch, ¿es para que no vuelva a pasar algo como con el del pollo frito? :D

kutxi dijo...

No, es que Plastón era muy castizo. ;-)