Ni gotica gótica

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Un viento helado azota las calles del pueblo, un viento plenamente visible: la nieve se arrastra como arena fina, vuela raso, se precipita desde los tejados. La noche, tras unos minutos de lucha entre luz y tinieblas, termina cayendo sobre el este de Suecia como una pesada losa. Al fondo de la calle, junto al lago, en el sótano del más antiguo caserón del vecindario, él abre los ojos. En la estrechez de su lecho se palpa tratando de encontrar su reloj de bolsillo. Hace tan solo unas pocas horas -¿seis quizás?- una muchacha rubia le sirvió para saciar su sed. "Estoy muerto", susurra cansadamente Vlad. Encuentra su reloj, las tres y media de la tarde. Y un nuevo quejido se abre paso en su garganta: "Me cago en Van Helsing y en la puta que lo parió, estoy reventaíco de sueño, en este país no hay quien duerma, copón". Vlad echa la capa sobre su cabeza, adopta una postura fetal y, hecho una bolilla, trata de volver a quedarse sopinstán.




Audio-vídeo: Andrés Pajares - Drácula Yeyé

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3 comentarios:

Norma dijo...

Los lunes es que son mortales... hasta para los autónomos como Vlad!

woody dijo...

Vaya, Kutxi, vuelves con fuerza... me alegro, me alegro

kutxi dijo...

Mortales hasta para los no-muertos, Norma.

Woody, me temo que esto se ha convertido en el eterno retorno, siempre estoy volviendo. A ver si en una de estas me quedo. Por cierto, yo te sigo a través del feed, aunque últimamente me haya vuelto un vago y no comente en ningún sitio (que está muy feo pero es la verdad). Un abrazo.