Dejo aquí testimonio vital para que el mundo entero sepa que no las he espichao. Razones para tan larga ausencia (además de las laborales ya conocidas) hay varias:
- Un virus malo, malísimo que me ha tenido bastante incomunicado internetilmente y del que me he tenido que librar formateando todo.
- Dificultades laborales de las que he salido dejando (huyendo despavorido) del trabajo y empezando hoy mismo en uno nuevo y que pinta mejor. Aunque ya veremos.
- Pequeñas cositas que sumadas a otras pequeñas cositas y al desasosiego laboral y tal y pascual me dejaron un poco sumido en la pena, penita, pena.
Con lo cual, todo eso, quedó en que por un lado no podía actualizar el blog y, cuando podía, lo único que se me ocurrían era lamentaciones y cosas de dar pena, penita, pena one more time. Y como paso total de convertir el blog en "El diario del kutxi: treintañero maniacodepresivo" pues mejor no escribir nada hasta que tenga algo interesante que escribir.
La cosa es que aunque estoy escribiendo esto ahora mismo tampoco es que tenga mucho interesante que contar, pero bueno, por aquello de hacer acto de presencia y agradecer que sigáis pasándoos por aquí y eso, y por aquello de celebrar que, de momento, he remontado un poquitillo anímicamente.
Y bueno, en el nuevo trabajo voy a ganar más o menos lo mismo, pero a cambio tendré más tiempo libre y (con bien poquito) no estaré estresado y amargado todo el santo día. Además, voy a trabajar en algo relacionado con esto de los 'paratos' ordenadores y los 'interneles' y tal, cosa que me resulta millones de veces más atractivas que el alquiler de jodida maquinaria industrial.
Vamos, que estoy esperanzado de nuevo y que además tendré tiempo para escribir con cierta (aún no sé con cuánta) regularidad en este kutxitxeos.net tan lleno ahora de telarañas y bolas de pelusa como mi propio hogar. O, resumiendo: amanece, que no es poco.
Audio-video: Chambao - Pokito a poko (que me ayuda a mí a vivir esta canción, sí señor)
Dichosos los ojos
Lo ha dicho el kutxi el 25.6.08 9 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Cosas mías
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Máh que comé con loh deo
"Máh que comé con loh deo":
lo que oigo, lo que intuyo, lo que veo.
Y ese querer ser así,
y ese no serlo.
Y lo de cada segundo
tenerme en guardia
para que luego, al final,
no me haga falta.
Y ese ser tan femenina
sin intentarlo,
y tener tan en su sitio
tu par de ovarios.
Y esos ojos
que ni pintados por japoneses,
y eso que noto en los huesos
cuando apareces.
Y la mirada de sombra,
y la mirada que alumbra,
y aquella que me desarma,
que me derrumba.
Y ese abrir de par en par lo restaurado,
y que yo sueñe a tus pies lo inalcanzable,
y esas ganas de agarrarte por el talle
y de nunca separarme de tu lado.
Y aunque ladrillo a ladrillo
me esté levantando un muro,
aunque ya haya dimitido
de cualquier tiempo futuro,
aunque yo me haya exigido
ser un cobarde canalla
y ya tenga decidido
perder sin plantar batalla...
Lo que huelo, lo que intuyo, lo que veo:
"máh que comé con loh deo".
Audio-video: Lantana - Dónde estás
Lo ha dicho el kutxi el 23.3.08 Vínculos a esta entrada
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Apatía
No sé si será la rutina, el año que me ha caído, otro jodido 14-F de solateras, la combinación de todo o que ponen cloroformo al agua del grifo.
Y eso que el viernes estuve con quien más me gusta estar. Y eso que el sábado me rodeé de los mejores amigos que hay. Y eso que no tengo razones para ni motivos por qué.
O sí.
O no.
Y no estoy triste, que nadie lo entienda mal, es sólo que me siento como un puto muñeco de porexpán.
Doble ración de música hoy.
Audio-video: Joaquín Sabina - Así estoy yo sin ti y Cecilia - Nada de nada
Lo ha dicho el kutxi el 17.2.08 10 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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La historia de Felisa
Hace tiempo conté la historia de Joaquín. Es de justicia que también cuente la de Felisa.
Felisa y Joaquín estaban casados,
pero sin anillo ni flor en el ojal,
sin cura ni juez, sin concejal,
sin arroz y sin trescientos invitados.
Felisa y Joaquín eran dos juntos:
se encargó el crepitar de los cañones
de acompasar el latir de corazones,
y pusieron todo el sexo en el asunto.
En un pueblo fijaron residencia
algún día al final de aquella guerra
-sucedida por la negra paz más negra-,
pero falta la comida, y no sobra la paciencia.
A Madrid voy, Felisa, a lo que encuentre,
cuando esté todo listo yo te escribo
y te pones en camino con los niños,
y con éste, cuando escape de tu vientre.
Joaquín se marchó, no hubo noticia,
y Felisa partió en busca de Ulises:
no era ella de esas mujeres grises
que se entregan sin luchar a la desdicha.
Encontró Felisa a Joaquín junto a cipreses
-oyó el cronista niño unos contares
de un tranvía, y de un salto al Manzanares-,
la cosa es que a Joaquín le rompieron los reveses.
Y Felisa tornó en madre gigante,
en criadora de perfectos luchadores,
proveedora de los más duros amores,
con el mentón en alto a cada instante.
Hace mucho le pedí que me contara
a mi abuela alguna cosa de mi abuelo;
aquel día aprendí que puede el hielo
convertir en cuchilla a una mirada,
y aprendí que tan sólo unas palabras
son capaces de hacer que muros caigan,
y aprendí que hay heridas que no cierran,
y hasta heridas mortales que no matan.
Audio: Silvio Rodríguez - Mujeres
Lo ha dicho el kutxi el 23.1.08 8 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Otra de flashback
Poema para una amiga gigante
Igual somos amigos,
porque para enemigos
hay un montón de gente
corriente.
Andrés Calamaro.
Voy a echar de menos muchas cosas:
sentir en las entrañas mariposas,
que acaricien sus alas suavemente
un poco el pecho y un poco la frente.
Voy a echar de menos cómo besas,
incluso aquellos besos que negabas
traviesa, pero luego regalabas
con ojos y sonrisa de tigresa.
Y no poder morderte las orejas,
y no poder dormir contigo nunca,
y no poder besarte la cabeza,
y no sentir tus dedos en la nuca.
Y no poder mirarte largamente
y hacer tu imagen presa de mis ojos,
y no poder sudar profusamente,
pintarte por el cuello besos rojos.
Pero ya estoy en pie, sí, caminando,
y tengo unas memorias orgullosas,
y un corazón para seguirte amando,
amiga, que te debo tantas cosas.
Incluído en Alas de Ceniza.
No he escrito este poema recientemente. En realidad lo escribí hace muchos meses, pero quizás últimamente ha adquirido otro sentido. O su verdadero sentido. Lo que más me fascina de la escritura, especialmente de la poesía, es la lectura. O las lecturas. Cada lector da un nuevo significado con cada lectura de un poema. Y al final el poeta no es la persona que escribe, sino el ente común de personas que leen.
Vale, lo admito. Es una idea pedante a más no poder. Sin embargo, a pesar de todo, creo en ello firmemente.
La cosa es que hoy lo he leído de nuevo y he comprendido que estos últimos meses tras el verano me han hecho leerlo de otra forma. Y, especialmente los dos últimos versos, han adquirido un grado de realidad mayor al que tal vez tuvieron al ser escritos.
Hoy he estado echando la vista atrás. Otra vez. A ver si termina el añito y miro p'alante de una santa vez. El caso es que en la anterior entrada dudaba de si había conseguido algo este año. Y dejando a un lado las maracas que me recordaba Chicho (y que efectivamente fueron la pera) y otras cosillas que pase por alto sin darme cuenta, creo que haber reflotado una amistad que parecía perderse irremisiblemente es lo mejor de este 2007.
Algo que es aún más valioso por no haberlo conseguido solo, han hecho falta cuatro piernas y el azar. Azar para acallar dos silencios en el momento apropiado y piernas para espantar a puntapiés a un ángel entrometido (clicar audio).
Así que me parece perfecto dedicar la última entrada del año a quien probablemente sea lo mejor que me ha pasado hasta ahora.
Feliz salida y entrada de año.
PD: me pongo como deberes que el primer post de 2008 sea una tontadica, que tanta noñez empalaga. :-D
Audio-video: Silvio Rodríguez - Un ángel para un final
Lo ha dicho el kutxi el 30.12.07 12 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Eyes wide shut
He estado leyendo mi primera entrada de 2007. En Despropósitos de año nuevo me planteaba una única meta para este año que va acabando: "que el kutxi del próximo 31 de diciembre sea mejor persona que el que hoy ha escrito estas palabras".
Lo primero que se me viene a la cabeza al volver a leer esta frase es: mira que eres moñas a veces, kutxi.
Lo segundo que hago es preguntarme si he conseguido ser mejor persona. Me da a mí que no. Pero por lo menos no he empeorado. Y además me quedan todavía unos días, lo mismo voy y mejoro. O a lo mejor es que ya soy perfecto.
Ya puestos, también he releído alguna de las entradas de finales de 2006 y principios de 2007. Es la hostia la fiebre que nos da por mirar para atrás y soñar para adelante en estas fechas. Y pensándolo fríamente no veo qué maldita diferencia hay entre el 27 de diciembre y el 7 de marzo. Pero está claro que somos así. La mayoría, por lo menos.
A lo que iba. Que releyendo me encontrado con una entrada que me ha llamado la atención. Es de hace casi un año. Es la última vez que alguien me interesó de verdad, más allá del puro juego de echar a volar la imaginación, y más allá del puro desfogue. Y me preocupa un poco. Porque alguien se me habrá cruzado en todo un largo año que mereciera la pena, digo yo. Así que debe ser que voy con los ojos cerrados. Y lo malo es que no sé por qué; porque en realidad creo que quiero llevarlos bien abiertos. Peor aún: sólo parecen abrirse en el momento más inoportuno, cuando se encuentran de frente con un sol que luego me deja unos días viendo chiribitas. Y, lo reconozco, tengo miedo de quedarme mirándolo fijamente porque sospecho que me dejaría ciego. A lo peor por eso los llevo cerrados. Mira, me pregunto y me respondo en el mismo párrafo. Estoy muy mal de lo mío.
En fin, visto que estoy desvariando (juro que no me he fumado nada raro) voy a parar de escribir y mañana será otro día.
Audio: Alanis Morissette - King of Pain (I guess I'm always hoping that you'll end this reign...)
Lo ha dicho el kutxi el 27.12.07 18 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Onanismo mental
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Restauración
Lo tenía abierto de par en par cuando cayó el pedrisco y, así, le quedó hecho una pena, descascarillado y con piquetes. Cuando escampó no entendió que lo primero era ponerlo a cubierto y cada vez que volvían a caer cuatro gotas éstas lo empapaban, y el óxido lo fue cubriendo.
Sin embargo, y aunque tardó demasiado, se terminó dando cuenta de que no podía dejarlo más tiempo a la intemperie y, después de protegerlo cuanto pudo, esperó a que saliera el sol. Y el sol, como siempre, terminó saliendo. Era hora de comenzar la restauración.
Lijar, pulir, su capita de minio y al final, con mucho cuidado, sus dos capitas de pintura roja. Cuando acabó el proceso se quedó contemplando el resultado: tenía muy buena pinta, tal vez mejor que nunca. Era el momento de volver a exponerlo, de arriesgarlo de nuevo a los caprichos del clima. Pero no se atrevía. Estuvo meses sin retirar el cartel de 'Recién pintado, no tocar'. De hecho aún sigue ahí el letrero colgando, pegado con una ventosilla, de la aurícula derecha.
Creo que va siendo hora de abrirlo de par en par.
Audio-video: Natasha Bedingfield - I Bruise Easily
Lo ha dicho el kutxi el 22.10.07 21 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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De letras
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Félix
Anoche recordé. Te recordé.
La vida es una jodida puta.
¿Cuántos años de soledad? ¿20? ¿30? ¿40? Soledad acompañada. Soledad con amigos. Soledad con cariño. Pero soledad. Un largo viaje sobre la arena, abrasándote los pies.
No te cuidabas nada. Fumabas, bebías, currabas como una bestia. Nada era tuyo, ni tu tiempo. Si alguien necesitaba, tú proveías. Siempre. Eras bueno, creo que no hay mejor forma de definirlo.
Pero apareció ELLA, cuando supongo que nadie lo esperaba, probablemente ni siquiera tú. Y empezaste a cuidarte más. Y la vida parecía un cuento.
Dos o tres años, yo no lo recuerdo con exactitud. Eso duró el cuento. Una insignificante venita, un defecto congénito, una fecha de caducidad fijada el mismo día de tu nacimiento. Unos días en la UCI, y se acabó. La vida es una jodida puta. Y si hay Dios, más le vale mañana no acogerme en el Cielo, porque el día que me lo eche a la cara le parto el alma.
Me acuerdo que durante unas horas, tragando N-II dirección Jalón, parecía que aquello no había sucedido, no era consciente. Cuando vi aquel coche, negro y largo, terrible, fue cuando entendí que ya no estabas, que ya no, nunca, nada.
Jamás he llorado tanto en mi vida.
Te echo de menos.
Esto lo escribí hace año y pico. En enero extrañamente. Él se fue en un día de junio hace ya varios años. No estoy triste, pero el hueco que dejó es enorme. La foto corresponde al lugar en el que creo que fue más feliz y con el que ahora se mezcla.
Audio-video: La Bullonera - Ver para creer (la banda sonora de tantos viajes al este).
Lo ha dicho el kutxi el 26.6.07 15 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Match point
Aunque quizás a veces no lo hace y ganas. Y tal vez otras veces lo hace y pierdes. E incluso hay ocasiones en que crees perder aunque has ganado. Y a la inversa. También pasa que aunque pareces haber ganado tú sabes que has perdido, en realidad. Y al revés.
Cuando vi esta película por primera vez me creía un ganador. Después la bola tocó la red y cayó de mi lado. Hoy la vuelvo a ver y pienso que quizás fui afortunado y en realidad fue un golpe ganador, después de todo. Uno nunca sabe.
Probablemente nunca sea un tenista talentoso. Trato de jugar lo mejor que sé. Trato de darlo todo. Y trato de jugar limpio.
"Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control". No tanto. Lo importante es jugar. ¿La suerte? La suerte... no es asunto mío.
Audio: Andrés Calamaro - Socio de la soledad
('... esta vez no sé si gané o perdí, pero sufrí y también fui feliz...')
Lo ha dicho el kutxi el 17.5.07 6 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Turismo a domicilio
Ayer ejercí de guía turístico por mi ciudad. Y quizás estemos hablando del peor guía turístico de todos los tiempos. Mi explicación básica sobre el conjunto monumental complutense fue: 'aquí casi todo eran conventos, luego cuarteles y ahora facultades', lo cual es en gran parte una verdad como un templo. Pero no sólo no sabía explicar muchas de las cosas que íbamos viendo sino que, para más inri, una de las andaluzas que me acompañaban y que antes había estado en Alcalá una sola vez, me descubrió el Hospital de Antezana al que ni siquiera sabía que se podía pasar. Es triste lo mío.
Notaréis que me he referido a 'una de las andaluzas'. Sí, esa es la parte buena de lo acontecido. Me estuve paseando con tres bellezones sureños (y no es ningún cumplido) y oye, así da gloria pasearse. Me fastidió no cruzarme con ningún conocido para pavonearme, pero bueno, tampoco iba a ser todo perfecto.
Todo esto que cuento soy consciente de que es poco interesante. Pero a pesar de contarlo en este plan tan tonto lo cierto es que a mí me hizo mucha ilusión la visita. Se trataba de una gran amiga que estaba de paso por Madrid con un par de amigas suyas y me alegró mucho que sacara tiempo para vernos.
En realidad no nos habremos visto en persona más de diez o doce veces, y aún así es una de las personas más importantes para mí en estos últimos dos años porque a pesar de la distancia física siempre ha estado cerca cuando necesité ayuda y alguien que me escuchara. Y es que en este mundillo de internet, de los foros, de los blogs... hay ciertamente cosas malas, pero hay otras maravillosas. Y quien diga que internet es un medio frío, sin corazón, sin calidez... sencillamente no sabe de qué está hablando.
Audio-video: O'Funk'illo - Nos vamos pal keli
.
Lo ha dicho el kutxi el 16.5.07 16 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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La historia de Joaquín
Eran los años 40. Llegaron ya con tres hijos, dos varones y una hembra, a aquel pueblo. Él se dedicaba a la construcción, según creo, aunque tal vez me equivoque. Él se llamaba Joaquín, ella Felisa. Eran marido y mujer ante los ojos de ellos mismos, a pesar de que ni estado ni dios alguno habían sido testigos del enlace.
Al cabo de pocos años él se marchó. Se fue a Madrid en busca de un trabajo y, si la suerte estaba de su lado, la familia se reuniría de nuevo allí. Al partir Joaquín se despidió de todos; me gustaría pensar que acarició también el vientre de Felisa para despedirse del hijo que pronto nacería. Volvió la espalda y comenzó a hacer camino. Pero la suerte es a veces esquiva y, no muchos meses después, la familia siguió sus pasos a pesar de saber que jamás volverían a verle.
Si de lo contado hasta ahora éste que escribe tiene escasa información, menos aún conozco sobre el tiempo que pasó Joaquín en Madrid. Los datos fueron recogidos durante la infancia en conversaciones de adultos que escuché, o en las poquísimas palabras que sobre este asunto se podían arrancar de Felisa. O quizás ni siquiera fue así como hilé, tan precariamente, esta historia. Hace demasiados años y era demasiado niño. Posiblemente Joaquín no encontró trabajo en Madrid. Posiblemente se desesperó por ello. Posiblemente se desesperó por otras razones. Quizás fue la ausencia. O quién sabe qué fue quizás. Tal vez Joaquín puso un tranvía en el relato. O tal vez decidió irse a dormir al fondo del Manzanares. Nada es seguro. Excepto que Joaquín incluyó un elemento a su historia... para abandonarla él.
¿Por qué la cuento yo? Quizás porque me gustaría saber más. Porque cada hombre no es sólo él mismo, sino también los que le precedieron. Y porque es muy frustrante hacer un puzzle al que le faltan piezas. O tal vez, simplemente, me apetezca llorar. No lo sé. Dicen que la barba de Joaquín, cuando se la dejaba, era de un color más claro que el de su cabello, como pelirroja. Joaquín Santos era mi abuelo, y mi padre era aquel niño que estaba por nacer cuando se despidió de Felisa para siempre.
Audio: José Antonio Labordeta - Canción de cuna sobre la tierra estéril
'... hasta que un día diga "venid conmigo", cerraremos la puerta y a hacer camino...'
Lo ha dicho el kutxi el 14.4.07 13 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Ayer, hoy, mañana...
La vieja calle donde el eco dijo...
Tiene miedo e ilusión a un tiempo. A sus trece años es la primera vez que va a hacer algo semejante. '¿Me acompañas un momento arriba?', le dice a E. Y juntos suben a la segunda planta de aquello que en tiempos fuera algún tipo de establo y que hoy es el local de su peña. Todo lo que viene después está bastante borroso debido, es un suponer, a la suma de nervios con cerveza Ámbar caliente. Pero es posible que las cosas ocurran así, poco más o menos:
'Me gustas mucho, E. ¿Quieres que salgamos juntos?' La cara de ella se convierte de pronto en ojos y boca, no hay nada más, asombro puro. Acto seguido sale corriendo, escaleras abajo, sin decir palabra. Probablemente es también su primera vez y eso de eres un encanto pero es mejor que seamos amigos, la mentira piadosa, está aún sin practicar.
Aquella noche fue la primera vez de saltar sin red. La primera vez de beber para olvidar. La primera vez de llorar por una mujer. Y es que a los trece años aquel chaval se tomaba las cosas muy a pecho. Aunque quizás tampoco es que haya cambiado mucho después de casi veinte años.
Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor...
Unos diecinueve años más tarde, a 400 kilómetros de distancia, aquel chaval sale de un cajero en Barcelona. El día soleado invita a pasear, tomar el sol, las terrazas están a tope. En una de ellas ve, de pronto, una cara que le resulta familiar. ¿Quién es? Un segundo después relaciona la cara con el recuerdo. Duda. Tal vez no me recuerde. '¿E?' Ella se gira a mirarle, escudriña su rostro. Él se quita las gafas de sol. 'Soy...' '¡David!' Y de pronto su cara se convierte en ojos y boca, puro asombro, nada más. Otra vez. Pero esta vez la boca sonríe enseguida. Y charlan. Y recuerdan. Sólo un ratito. 'Nos vemos', se dicen. Y ambos saben que probablemente no se vuelvan a ver. Bueno, nunca se sabe, quizás dentro de veinte años. Veinte años no es nada.
Guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón...
Lo ha dicho el kutxi el 6.3.07 18 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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10 razones por las que merece la pena seguir vivo
Llevo unas cuantas entradas hablando de cosas feas. Y no borro ni una coma.
Y es que mira que somos. Vistos uno por uno la mayoría somos buena gente, sanguijuelillas como dice Klaudia Gantús (vocablo del que me apropio ya mismo, que me ha encantado), pero buena gente casi todos. Pero oye, es ponernos a todos juntos y somos la marabunta. Y a la que nos juntamos unos cuantos nos sale la cosa tribal y somos capaces de comernos a cualquiera por las patas (bueno, menos a Chuck Norris, a Chuck nadie le tose).
El caso es que creo que va siendo hora de cambiar un poquito el registro. Voy a fijarme en las cosas bonitas, que hay también un montón. ¿Por qué merece la pena estar vivito y coleando? (Aunque reconozco que merecería más la pena con un poquito más de... coleando). Voy a decir 10 razones, al azar... pues por:
1. Seguir viendo los ojos más bonitos del mundo, azulitos y chisssspeantes (los de mi sobrina, por si hay dudas, que no debiera haberlas, ¿o acaso alguien me va a poner un pero?).
2. Las pelis, los libros, la música... y tó eso.
3. Ver si soy capaz de entrar en el Libro Guinness con el récord de infollabilidad en la categoría Peso Medio No Sacerdote (hay que sacarle partido a todo, ¿no?).
4. Despertarme un sábado creyendo que es laborable y darme cuenta de que puedo seguir en la piltra.
5. Despertarme un día cualquiera pensando que estoy solitrón y al girarme encontrarme un ser humano del género femenino, y si está de buen ver mucho mejor (y si no consigo el récord pues no lo consigo, qué le vamos a hacer, me sacrificaré).
6. Ir a Buenos Aires.
7. Disfrazarme de una vez por todas de ristra de morcillas. Imprescindible convencer a alguien (imprescindible e improbable).
8. Escribir una novela que no sea un truño pedante e infumable.
9. Tener otro día perfecto.
10. Y, sobre todo, sobre todo, sobre todo... por curiosidad. Por ver qué pasa después, chafardero que es uno.
Siéntanse libres de añadir razones.
Audio: supongo que con esta entrada va bien algo divertido. Y es que, como decían Ugly Kid Joe, 'I, I, I think sex is overrated, too'.
Lo ha dicho el kutxi el 26.2.07 24 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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¿Creéis en las señales?
Señales. Alguien anda distraídamente por la calle y ve en el suelo un papel, lo recoge, se trata de un albarán de una mensajería, por ejemplo, con el número 25.439. Después de arrugarlo lo deposita en una papelera y junto a ésta hay un kiosko de la ONCE. A través del cristal puede ver los cupones a la venta y uno de ellos es precisamente el 25.439. ¿Increíble? Bueno, puede suceder. ¿Significará algo o es una simple causalidad? No lo sé, la historia termina aquí.
Hoy había quedado para ir al cine con una amiga. No era una amiga cualquiera. Era alguien que deseaba que se convirtiera en algo más que una amiga. Ya hablé de ella, aunque difusamente, en otros 'posts'. El sábado por la mañana fui a comprar ropa, quería ir guapo hoy.
Hemos quedado a las seis en la 'plaza de los cubos' para ir a ver 'Babel' en los cines Princesa. Pero yo tenía prisa por empezar a vivir el futuro, así que a las cuatro salía de casa hacia la estación. Antes de las cinco el tren llegaba a Atocha, allí he cogido el Metro hasta Sol para hacer transbordo y llegar luego a Plaza de España (los cines están al ladito). Pero iba con demasiado adelanto así que he decidido dejar pasar Sol y bajarme en Gran Vía para entrar un rato en la Casa del Libro, a curiosear. He mirado un rato la sección de poesía, las novedades...
Al acercarme a un estante me ha llamado la atención una portada: un círculo negro y varios trazos descuidados representando un amanecer. Al leer el título, en rojo, me ha dado un vuelco el corazón: Aurora. ¿Qué os parece? ¿Adivináis cómo se llama mi amiga? He cogido el libro con avidez, me he ido al índice y he visto entre los títulos de relatos que lo componían uno llamado 'Gran Vía' (!!!) y otro llamado... 'Su novio' (!!!!!!). "Esto tiene que ser una señal", he pensado. Huelga decir que lo he comprado inmediatamente.
Se acercaba ya la hora de la cita y he bajado andando hasta Plaza de España. Bueno, andando... En realidad iba haciendo girar el planeta con pasos de gigante. Dudo que en ese preciso instante hubiese alguien tan poderoso como yo en el mundo. Después: dos besos, no quedan para 'Babel', ¿vemos 'Banderas de nuestros padres'?, un café con leche y un té con almendras, risas, mi sobrina hace esto, pues mi sobrina esto otro, vamos, vamos, que no llegamos. La película muy bien (ya hablaré otro día de ella).
¿Nos tomamos algo? Mejor no, estoy un poco cansada. En Metro hacia Atocha buscando el momento de... "Te acompaño a la parada del autobús y luego cojo el Cercanías". "Te quería decir algo...", "¿....?", "Lo de quedar para ir al cine... es... bueno, me gusta el cine, me gusta ir contigo... pero... me gustas mucho y quería conocerte mejor... ... ... ... ... ... ... ¿qué te parece?"
Bueno, parece que las señales no existen. O quizás sí existan, pero también existen las casualidades. Hoy era un día de casualidades, no de señales. Dice mi admirado Calamaro: "yo sé que el amor es paciente y sabe esperar". Y yo... yo sé que la vida da muchas vueltas. No guardo esperanzas, líbreme Dios, suele resultar insano; pero tampoco es sabio descartar giros en los acontecimientos.
No olvido mi objetivo para este año. Mantengo el tipo y la sonrisa. Y algo habré aprendido, ya habrá tiempo de averiguar qué. Hace meses escribí un relato sobre un boxeador con mandíbula de cristal: Amancio Donoso, el Artillero de Meco ('Fuera de su escondite'). En realidad era yo. Siempre soy yo. Bueno, casi siempre. Supongo que tengo que escribir otro relato pugilístico, sobre un boxeador con mandíbulas de acero, duro, inasequible al desaliento. Un boxeador que pierde combate tras combate. Un boxeador que jamás tira la toalla. En realidad seré yo. Como casi siempre.
Lo ha dicho el kutxi el 14.1.07 22 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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El cajón de los olvidos
No podía pegar ojo. Se levantó a fumar un cigarrillo. Miró la tele. Volvió a la cama. Las dos y dieciséis. Durante las noches en blanco da tiempo a pensar en muchas cosas. Y el pensamiento divaga incontrolado. Se descubrió pensando en la niñez, de pronto. Es difícil concebir una infancia más feliz.
Recuerdos. Comer cerezas recién arrancadas del árbol, guisantes recién recogidos de la mata. Aquel tomate con sal, cortado por la mitad, aún caliente del sol que caía a plomo sobre el huerto. O las noches de tormenta sentados en el porche, viendo los rayos en el horizonte. Contando los segundos que pasaban hasta que oían el trueno. Y el olor a tierra húmeda creciendo a cada momento hasta que la lluvia les alcanzaba. O despertar a papá y mamá los fines de semana, meterse en su cama, saltar, luchar... y después desayunar huevos fritos con beicon.
Las dos y cuarenta y cuatro. Pensó que era increíble la cantidad de buenos recuerdos que había en su cabeza. Nunca se había parado a pensarlo. En ese momento le asaltó un recuerdo turbio, del accidente. Pero no era igual.
Se dio cuenta de que no recordaba casi nada de aquello. Apenas los horribles gritos de aquella chica atrapada bajo el autobús escolar. Casi los podía oír. Pero poco más. Recordaba el antes y el después. Pero era consciente, más de veinte años después, de que aquel día tuvo que ver algo terrible. Era imposible no haberlo visto. De algún modo que no podía explicar sabía que lo vio y, sin embargo, no era capaz de recordarlo.
Trató de hacerlo, trató de recordar. Intentó visualizar lo que viera con seis años. Pero era imposible. Aunque sabía que el recuerdo estaba ahí, escondido en algún rincón. En algún cajón, en un cuarto oscuro del cerebro donde se guardan las cosas que no queremos recordar.
Quizás era necesario para seguir viviendo que aquello permaneciera allí, para mantener la cordura. O quizás la pestilencia de aquel recuerdo hubiera estado escapando por las rendijas del cajón durante toda su vida, por debajo de la puerta, delicada pero firmemente tiñéndolo todo; quizás era necesario un exorcismo. O quizás...
Sonó el despertador. Se duchó canturreando, se vistió de rutina y se aprestó a restar un día más.
Lo ha dicho el kutxi el 18.12.06 7 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Una ración de batiburrillo
Como no tengo mucho que contar contaré un poco de todo.
Mi reencuentro con el pasado (del que ya os hablé) resultó bastante satisfactorio. Como sospechaba estoy totalmente curado de amores y desamores. Aunque me da la impresión de que los efectos secundarios de la desintoxicación han causado bastante enfriamiento en la relación de amistad, pero bueno, seguro que eso es recuperable en el futuro. Y si no es recuperable, mala leche, qué se le va a hacer. Como ya comentaba el otro día lo que no voy a perder nunca es el maravilloso recuerdo de aquellos mesecitos y lo mucho que aprendí de ella.
Por otro lado, mi encuentro con el futuro es posible que se tenga que posponer debido a varias contingencias de diversa índole. Pero hasta a eso le estoy encontrando el lado positivo (últimamente no me reconozco, con lo borde y cascarrabias que yo era...). Dice una de las nuevas canciones de Andrés Calamaro, la preciosa 'Tengo una orquídea':
"Ya sé que el amor es paciente y sabe esperar,
el mío es urgente, además transparente,
y no sabe engañar, y no puede aprender."
Pues a lo que iba: que estoy empezando a saber esperar, a no dejarme llevar por las urgencias, y me estoy demostrando que mi amor sí puede aprender.
En otro orden de cosas, mi vida está siendo esclavizada por la lectura de 'Una breve historia de casi todo', de Bill Bryson. Menos mal que ya me queda menos de un tercio del libro por delante y se acerca inexorablemente la última página y, consecuentemente, mi liberación. El libro viene a ser una explicación de los sucesos acaecidos desde el 'Big Bang' hasta hoy: cómo se formó el universo, nuestro sistema solar, nuestro planeta, cómo se llenó de bichejos, y un largo etcétera. Todo está explicado de manera muy llana y somera para que zangüangos como yo seamos capaces de entender lo que se cuenta. Imagino que para gentes con ciertos conocimientos el libro no será quizás tan interesante, pero para un 'letras puras' como el menda es algo fascinante. Eso sí, estoy leyendo la versión traducida al castellano y el equipo de correctores se merece una colleja de las que pican.
Por lo demás, aún no hemos llegado a navidades y ya estamos en plena preparación de la semana santa 2007. En principio, dos opciones se barajan: Amsterdam (propuesta de ChaninTours) y Estocolmo (propuesta de KutxiTours, o sea, yo). En Amsterdam aún no he estado y parece una opción interesante. A Estocolmo volvería después de 10 años y la verdad es que me apetece mucho regresar a Gamla Stan, tomarme un café y un 'kanelbulle' en alguna terraza arropado con una mantita bajo un palitroque de esos de calefacción. Y con un poco de suerte vería Estocolmo nevado, que aún no lo he visto. La verdad es que es curioso -me acabo de dar cuenta- porque estoy ante las dos mismas opciones que hace diez años: por entonces me tocó elegir entre Amsterdam o Gotemburgo (Suecia) para pasar mi año "ebriasmus". Bueno, vayamos donde vayamos lo bueno es que volveremos, como dicen los suecos: 'Borta bra, men hemma bäst". Vamos, que como en casa en ningún sitio.
Estocolmo, 1998: cualquier tiempo pasado fue... ¡¿en qué coño estaba pensando?!
Lo ha dicho el kutxi el 11.12.06 8 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Del amor y el olvido
Este fin de semana me toca enfrentarme con el pasado. Este fin de semana me toca reencontrarme con una persona muy especial que fue, además, muy especial para mí. La más especial, de hecho. Las cosas no salieron como yo hubiese querido; creo que ni siquiera salieron como ella hubiese querido. Pero aún así creo que ha quedado un afecto mutuo. Y además, aunque suene cursi esto que voy a decir, sé que siempre la recordaré con cariño por lo que vivimos y por lo que me enseñó. Y porque yo sería hoy peor persona si no la hubiera conocido a ella.
Me enamoré como un borrico, que es la única manera de la que sé enamorarme. Estuvimos juntos un tiempo, tampoco mucho, y al final llegó el final. "Es tan corto el amor y es tan largo el olvido", decía Neruda con más razón que un santo. No sé si yo soy especialmente pazgüato o si a todos nos cuesta tanto desenamoranos como a mí. En este caso en concreto el olvido duró más del doble que el amor. Y me pasó lo de siempre, que cuando me creía curado la veía... y tenía recaídas.
Sin embargo, y aunque parezca imposible a tenor de estos datos, ésta es la vez que con más facilidad he conseguido desenamorarme. A mí me da por achacarlo a que ésta es la vez que mejor he amado a alguien (aunque quizás a ella no le parezca que la amé bien, no lo sé). También se puede deber a que ya tengo una edad y a que, a pesar de mi probada dureza de mollera, también yo maduro y aprendo. Hoy creo que estoy definitivamente curado. No, no lo creo, estoy seguro.
Pero, en definitiva, este fin de semana será una prueba de fuego para comprobarlo. Me siento un poco como cuando vas a ese examen que sabes que vas a aprobar porque lo llevas todo mascadito, pero claro, hasta en esos exámenes aparecen los nervios a veces.
Este fin de semana me toca enfrentarme con el pasado. Y el siguiente me toca encontrarme con el futuro.
Lo ha dicho el kutxi el 5.12.06 10 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Sudokus, canciones, despedidas
Es extraño cómo funciona la cabeza. Estaba pensando en nada, haciendo 'sudokus' sólo por pasar el tiempo sin notar el tiempo pasando. No sé por qué ni cómo una frase ha asomado por entre mis entendederas: "those corrosives do their magic slowly and sweet".
A partir de ahí me he empezado a devanar los sesos para saber de dónde había salido esa frase. Sabía que era de alguna canción. ¿'Hip-hop'? En mi cabeza sonaba a 'hip-hop' y llevo un par de días escuchando a la Mala María; pero la Mala no canta en inglés. Hace unos años el enigma hubiera tardado mucho en resolverse pero hoy existe 'Google': "those corrosives do their magic slowly and sweet".
He estado viendo el video de 'E-Bow the Letter' un rato y, de una manera también bastante misteriosa, he recordado otro tema de R.E.M.: 'Everybody hurts'. Y he ido pensando esto que ahora me dispongo a escribir aquí; y el por qué a veces me da por escribir estas cosas que a nadie interesan (casi ni a mí mismo) también tiene su cuota de misterio, creo yo.
'Everybody hurts' es una canción que muchas veces me ha acompañado en los malos momentos. Dicho de este modo parece que la canción aparezca por arte de 'birlibirloque', y no es así. Lo correcto sería decir, tal vez, que es la canción que busco en los malos momentos. La letra en realidad transmite un mensaje bastante positivo: todo el mundo sufre alguna vez, aguanta. Yo la uso para revolcarme en el fango de la tristeza, yo la uso para llorar, para retroalimentar mi propia desdicha si queréis.
Últimamente estoy pasando por buenos momentos. No es que haya sucedido algo especial en mi vida, no algo 'especialmente especial' al menos. O al menos no todavía. Cierto es que estoy ilusionado con algunas cosas, pero no es eso lo que me hace sentir que estoy en un buen momento. Más bien creo que esas cosas ilusionantes son consecuencia de sentirme bien.
De un tiempo a esta parte sospecho que algo ha cambiado en mí. Creo que he aprendido a encajar los golpes, a aceptar que la vida no siempre es como a uno le gustaría, a tratar de disfrutar de lo que uno tiene en cada momento. Incluso alguna vez me he sorprendido (hecho que ha causado un inusitado asombro por mi parte) gustándome a mí mismo. Alguna vez, tampoco vayamos a pasarnos y a creernos ahora que la tenemos enorme. (Perdón por el 'link', pero me he dejado convencer por el diablillo que había sobre mi hombro izquierdo)
No sé por qué escribo esto. Quizás me esté despidiendo de la canción, o quizás me esté despidiendo de esa parte de mí que disfrutaba de la miseria autoinducida. Soy consciente de que, sin duda, alguna vez volveré a llorar, alguna vez volveré a sufrir. Pero también me da la impresión, aunque uno nunca puede estar seguro, de que no volveré a regodearme en la tristeza. Hoy creo que hay que sufrir cuando toca, ni un segundo más. Tanto tiempo escuchando esa canción... tiene narices cuánto me ha costado asimilar el mensaje.
Bueno, nada más. Otro 'post' escribiendo por escribir. Otro 'post' espanta-lectores, me temo. Esto terminará convirtiéndose en una especie de diario secreto. Sólo me falta hacer el 'blog' de pago para conseguir que absolutamente nadie lo lea. Ay, si no fuera por el sentido del humor.
Feliz sábado. Y, para el que pueda: feliz sábado sabadete (todos conocemos el resto).
Lo ha dicho el kutxi el 18.11.06 0 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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Un comienzo
Hoy hace justo un año que me declaré. Nada espectacular, nada de hincar la rodilla ni pedir matrimonio o alguna burrada semejante. Simplemente dije algo así como: "me gustas a rabiar" o "estoy loco por tus huesos", no recuerdo bien, pero algo así.
A ella la conocí en verano y ya en noviembre le eché valor al asunto. Me dio calabazas, como se suele decir. Sin embargo, al poco tiempo empezamos a quedar como amigos. Salíamos de copas, íbamos a cenar, o al cine, a tomar un café. Yo pensaba que seríamos amigos. Yo es que soy muy cándido. Estaba siendo puesto a exámen. Y un viernes 13 aprobé. La cosa duró poco, hasta marzo. Poco tiempo pero muy feliz.
Después pensé que quizás esperando un tiempo aquello podría arreglarse. Luego pensé que debíamos seguir siendo amigos y que quizás en un futuro... Luego pensé que debíamos seguir siendo amigos, y punto. Y hace algún tiempo me di cuenta de que lo mejor era tirar cada uno por su lado, como dice mi admiradísimo AC: "Todo lo que termina, termina mal/ poco a poco/ y si no termina se contamina más...". Así que "si algún día sin querer tropezamos/ no te agaches ni me hables de frente/ simplemente la mano nos damos/ y después que murmure la gente".
Y en un par de días, por fin, puede que comience de nuevo. No sé si ha sido casualidad, pero inmediatamente después de tomar la decisión de dejar el pasado atrás ha llegado el futuro. Un futuro incierto, como todos los futuros, pero un futuro esperanzador.
Del pasado sólo me quedan bonitos recuerdos y gratitud, porque si ella no se hubiera cruzado en mi camino hoy no sería quien soy. Y creo que sería peor. Al futuro no le pido nada, aunque tengo la esperanza de que sea tan maravilloso como lo que quedó atrás. Y si puede ser, eso sí, que sea más duradero. Porque, a pesar de lo que diga el refranero, a mí, personalmente, los bueno si breve, me toca un poco las pelotas.
Lo ha dicho el kutxi el 9.11.06 0 kutxitxeos Vínculos a esta entrada
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