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Máh que comé con loh deo

"Máh que comé con loh deo":
lo que oigo, lo que intuyo, lo que veo.

Y ese querer ser así,
y ese no serlo.

Y lo de cada segundo
tenerme en guardia
para que luego, al final,
no me haga falta.

Y ese ser tan femenina
sin intentarlo,
y tener tan en su sitio
tu par de ovarios.

Y esos ojos
que ni pintados por japoneses,
y eso que noto en los huesos
cuando apareces.

Y la mirada de sombra,
y la mirada que alumbra,
y aquella que me desarma,
que me derrumba.

Y ese abrir de par en par lo restaurado,
y que yo sueñe a tus pies lo inalcanzable,
y esas ganas de agarrarte por el talle
y de nunca separarme de tu lado.

Y aunque ladrillo a ladrillo
me esté levantando un muro,
aunque ya haya dimitido
de cualquier tiempo futuro,
aunque yo me haya exigido
ser un cobarde canalla
y ya tenga decidido
perder sin plantar batalla...

Lo que huelo, lo que intuyo, lo que veo:
"máh que comé con loh deo".



Egon Schiele: Mujer sentada con la pierna izquierda levantada


Audio-video: Lantana - Dónde estás

La cosecha

Mi nombre es Andrés Pizarro, son las nueve y media de la mañana del 13 de marzo de 2134 en Iquitos (Perú).

Anoche se marcharon del mismo modo en que llegaron, en silencio. Entre medias sólo se ha escuchado el ruido de sus naves devorando la selva. Toda las informaciones a las que he tenido acceso indican que ha sucedido lo mismo en todo el planeta. La resistencia se redujo a los tres primeros días, y tras la destrucción de todas nuestras defensas sólo nos ha quedado contemplar la siega.

Nos llevó miles de años dominar la naturaleza a nuestro antojo. Un siglo controlar nuestra propia voracidad que amenazaba con acabar en autodestrucción. Fuimos capaces de estabilizar la población y revertir los efectos del cambio climático. Hace diecisiete días eramos una especie poderosa, indestructible, capaz de conseguir cualquier cosa que se propusiera. Hasta que llegaron.

En pocos meses no quedará ningún ser vivo sobre la Tierra. Han arrasado con toda la vida vegetal del planeta y el futuro es cualquier cosa excepto incierto: sólo nos resta agotar las existencias almacenadas y agonizar. Lo más frustrante es que no hay un por qué.




Audio-video: Blur - Far Out (el video es una pollada, pero es el único que había de la canción)

Un día de los enamorados

Entró a la habitación de Rosa, dejó el vaso en la mesilla y arrastrando los pies se acercó a la ventana. El ruido de la persiana al subir y la luz desparramándose por la habitación la despertaron.

- Buenos días, mi vida - dijo acercándole el vaso de agua.

Trabajosamente se sentó a su lado en la cama y le acarició el pelo.

- Te quiero, Antonio.

El temblor de las manos de él creció por momentos mientras rompía a llorar. Y entre sollozos se echó en la cama junto a ella y la abrazó tan fuerte como le era posible.

Era la primera vez en cuatro años que ella daba muestras de reconocerle.

Puede que aquel día fuera catorce de febrero, aunque es más probable que no lo fuera. Yo no lo sé. Y Rosa tampoco lo sabía.



Audio-video: The Smashing Pumpkins - Stand Inside Your Love

La historia de Felisa

Hace tiempo conté la historia de Joaquín. Es de justicia que también cuente la de Felisa.



Felisa y Joaquín estaban casados,
pero sin anillo ni flor en el ojal,
sin cura ni juez, sin concejal,
sin arroz y sin trescientos invitados.

Felisa y Joaquín eran dos juntos:
se encargó el crepitar de los cañones
de acompasar el latir de corazones,
y pusieron todo el sexo en el asunto.

En un pueblo fijaron residencia
algún día al final de aquella guerra
-sucedida por la negra paz más negra-,
pero falta la comida, y no sobra la paciencia.

A Madrid voy, Felisa, a lo que encuentre,
cuando esté todo listo yo te escribo
y te pones en camino con los niños,
y con éste, cuando escape de tu vientre.

Joaquín se marchó, no hubo noticia,
y Felisa partió en busca de Ulises:
no era ella de esas mujeres grises
que se entregan sin luchar a la desdicha.

Encontró Felisa a Joaquín junto a cipreses
-oyó el cronista niño unos contares
de un tranvía, y de un salto al Manzanares-,
la cosa es que a Joaquín le rompieron los reveses.

Y Felisa tornó en madre gigante,
en criadora de perfectos luchadores,
proveedora de los más duros amores,
con el mentón en alto a cada instante.

Hace mucho le pedí que me contara
a mi abuela alguna cosa de mi abuelo;
aquel día aprendí que puede el hielo
convertir en cuchilla a una mirada,

y aprendí que tan sólo unas palabras
son capaces de hacer que muros caigan,
y aprendí que hay heridas que no cierran,
y hasta heridas mortales que no matan.




No dispone de flash


Audio: Silvio Rodríguez - Mujeres

Oro, incienso, mirra y...

Cansado de dar pelotazos a la pared, Mateo recogió el balón de reglamento que le habían traído los Reyes Magos y entró en casa. Estuvo jugando con su nueva Wii pero también lo dejó después de un rato. Mateo se aburría como las monas.

Papá entró a la habitación para avisarle de que era hora de comer y, mientras se sentaba a la mesa y mamá le servía la sopa, tuvo una idea genial.

- Mamá, ya sé qué les voy a pedir a los Reyes el año que viene.
- Hijo mío, parece que te ha hecho la boca un fraile.
- El año que viene quiero que me echen los Reyes un hermanito, para jugar al fútbol con él.
- ¿Un hermanito?
- Es que sin portero me aburro.
- Ángel, mira lo que dice tu hijo, que quiere un hermanito - dijo mamá entre risas.
- ¿Un hermanito? Pues si te portas bien lo mismo lo encargamos y te lo traen. ¿Qué, mami, lo encargamos?
- Vaya golfo de padre que tienes.

Y aunque mamá había llamado golfo a papá y eso se supone que está muy feo, los dos se estaban riendo así que Mateo también se rió, porque le gustaba cuando papá y mamá se reían y se miraban como se estaban mirando entonces.



Al año siguiente Mateo tuvo un montón de Reyes. Y eso que ya le habían traído al hermanito un par de meses antes. Pero aún así los Reyes le dejaron montones de juguetes. Unos cuántos en casa y otros en casa de papá, que ahora vivía en otra casa porque papá y mamá se habían separado. Mateo no sabía muy bien por qué; mamá le había dicho que a veces las mamás y los papás discuten y es mejor que se separen porque si no se dicen cosas muy feas pero que papá y mamá le querían muchísimo aunque estuvieran separados. Eso es lo que le dijo, pero Mateo sospechaba que papá se había enfadado porque el hermanito que le pidió a los Reyes Magos se lo trajo Baltasar.








Audio-video: Mala Rodríguez - Miedo (creo que con ésta me repito, pero es que viene a huevo)

Otra de flashback

Poema para una amiga gigante

Igual somos amigos,
porque para enemigos
hay un montón de gente
corriente.

Andrés Calamaro.



Voy a echar de menos muchas cosas:
sentir en las entrañas mariposas,
que acaricien sus alas suavemente
un poco el pecho y un poco la frente.

Voy a echar de menos cómo besas,
incluso aquellos besos que negabas
traviesa, pero luego regalabas
con ojos y sonrisa de tigresa.

Y no poder morderte las orejas,
y no poder dormir contigo nunca,
y no poder besarte la cabeza,
y no sentir tus dedos en la nuca.

Y no poder mirarte largamente
y hacer tu imagen presa de mis ojos,
y no poder sudar profusamente,
pintarte por el cuello besos rojos.

Pero ya estoy en pie, sí, caminando,
y tengo unas memorias orgullosas,
y un corazón para seguirte amando,
amiga, que te debo tantas cosas.


Incluído en Alas de Ceniza.



No he escrito este poema recientemente. En realidad lo escribí hace muchos meses, pero quizás últimamente ha adquirido otro sentido. O su verdadero sentido. Lo que más me fascina de la escritura, especialmente de la poesía, es la lectura. O las lecturas. Cada lector da un nuevo significado con cada lectura de un poema. Y al final el poeta no es la persona que escribe, sino el ente común de personas que leen.

Vale, lo admito. Es una idea pedante a más no poder. Sin embargo, a pesar de todo, creo en ello firmemente.

La cosa es que hoy lo he leído de nuevo y he comprendido que estos últimos meses tras el verano me han hecho leerlo de otra forma. Y, especialmente los dos últimos versos, han adquirido un grado de realidad mayor al que tal vez tuvieron al ser escritos.

Hoy he estado echando la vista atrás. Otra vez. A ver si termina el añito y miro p'alante de una santa vez. El caso es que en la anterior entrada dudaba de si había conseguido algo este año. Y dejando a un lado las maracas que me recordaba Chicho (y que efectivamente fueron la pera) y otras cosillas que pase por alto sin darme cuenta, creo que haber reflotado una amistad que parecía perderse irremisiblemente es lo mejor de este 2007.

Algo que es aún más valioso por no haberlo conseguido solo, han hecho falta cuatro piernas y el azar. Azar para acallar dos silencios en el momento apropiado y piernas para espantar a puntapiés a un ángel entrometido (clicar audio).

Así que me parece perfecto dedicar la última entrada del año a quien probablemente sea lo mejor que me ha pasado hasta ahora.


Feliz salida y entrada de año.

PD: me pongo como deberes que el primer post de 2008 sea una tontadica, que tanta noñez empalaga. :-D


Audio-video: Silvio Rodríguez - Un ángel para un final

Creo que es un error

"Pensé decirle 'más clara la luna brilla' y dar
contra el suelo una vez más
al contacto con la realidad".

Roberto Iniesta




Ayer te habría devorado.
Habríate sacado el alma por la boca,
abríate y habría pasado sin llamar,
habríame llenado la boca de tu mar.

Y creo que es un error.

Hoy te habría abrazado.
Habríate sembrado la garganta con mil besos,
abríate y habríate cubierto como un velo,
habríame dormido respirando de tu pelo.

Y creo que es un error.

Pero, digo la verdad,
de cometer un error
no me viene a la cabeza
ninguno mejor.

Aún así, lo evitaré.

Y creo que es un horror.



Foto: noticiasdelsurdelperu.blogspot.com

Audio-video: Extemoduro - Hoy te la meto hasta las orejas

Mis medallas

"Dicen los más viejos del bar:
primero hay que aprender a olvidar.
No sé si habrás podido por los dos,
porque yo..."

Andrés Calamaro.


Lo último que te abandona
es el aroma en la almohada.
¿Y después? Después tan sólo
te queda hacer la colada.

De cada mujer aún tengo
una espinita clavada,
y las llevo como lleva
un general sus medallas.

Nunca estuve seguro
de haber encontrado
a la mujer de mi vida.

Y sin embargo, siempre,
siempre pensé que la perdía.




Audio: Smashing Pumpkins - Jupiter's Lament (pasad de las imágenes).

Para una amiga

Qué habré hecho yo de bueno
para que la vida te haya
cruzado en mi camino.

Jorge Drexler




Hoy escuché una canción
que ayer me hacía llorar,
y me reí.

Hoy no pude recordar
en qué fecha en aquel bar,
y sonreí.

Hoy me vi arrancarme el pecho
revolcándome en el techo
cuando perdí;

y me vi arrojar un mar
y morderme el paladar...
y me reí.

Y curado el arañazo
hoy, si pienso en un abrazo,
yo pienso en ti.





Audio-video: Fito y Fitipaldis - La casa por el tejado

Restauración

Lo tenía abierto de par en par cuando cayó el pedrisco y, así, le quedó hecho una pena, descascarillado y con piquetes. Cuando escampó no entendió que lo primero era ponerlo a cubierto y cada vez que volvían a caer cuatro gotas éstas lo empapaban, y el óxido lo fue cubriendo.

Sin embargo, y aunque tardó demasiado, se terminó dando cuenta de que no podía dejarlo más tiempo a la intemperie y, después de protegerlo cuanto pudo, esperó a que saliera el sol. Y el sol, como siempre, terminó saliendo. Era hora de comenzar la restauración.

Lijar, pulir, su capita de minio y al final, con mucho cuidado, sus dos capitas de pintura roja. Cuando acabó el proceso se quedó contemplando el resultado: tenía muy buena pinta, tal vez mejor que nunca. Era el momento de volver a exponerlo, de arriesgarlo de nuevo a los caprichos del clima. Pero no se atrevía. Estuvo meses sin retirar el cartel de 'Recién pintado, no tocar'. De hecho aún sigue ahí el letrero colgando, pegado con una ventosilla, de la aurícula derecha.



Creo que va siendo hora de abrirlo de par en par.



Audio-video: Natasha Bedingfield - I Bruise Easily

Frío

Aviso: el kutxi se ha puesto a toquetear y la ha liado. A ver ahora si consigue ponerlo todo en su sitio. :-(



Hacía tiempo que no conseguía escribir nada. Hoy he escrito este relatito. Pero antes, un inciso. En teoría este post debería haber sido la crónica del bloguellón madrileño, pero va a ser que no. No tengo el ánimo para escribir una crónica en tono de humor como el evento requiere así que lo dejo para el siguiente post. Decir, eso sí, que ha sido una gozada, ya lo contaré todo con muchos pelos y señales.




Frío

La contemplo postrada en la cama. Sus párpados pesan cada vez más y se cierran poco a poco. Acerco mis labios a su boca, despacio; la beso. Pero no siento nada, sólo el frío de la muerte. Me dejo caer a los pies de su cama y lloro. Tiemblo.

No hay un dolor mayor. Saber que nunca volveré a sentir sus labios. No poder abrazarla jamás. No sentir su piel agitarse mientras muerdo su cuello. Y saber que nunca más me mirarán sus ojos azules.

La noche es infinita. Como el dolor. Como la rabia que siento. Como esta soledad absoluta. Despierta, Elisa, ¡despierta! Lo grito con todas mis fuerzas junto a su oído. Trato de zarandearla. Sollozo. Por favor... despierta... Crece el miedo. Y con él la ira, imparable en mi pecho. ¡Despierta! Y, mientras grito, lanzo mi puño contra el despertador. Observo, atónito, como se estrella contra el suelo y se hace pedazos.

Y entonces Elisa despierta, la respiración agitada, el miedo en sus ojos. '¿Carlos?' ¡Elisa! Y ella rompe a llorar. Pero no, sus ojos azules siguen sin mirarme. Nunca más me mirarán sus ojos azules. Acaricio su mano. Pero no siento nada, sólo el frío de mi muerte.




Audio-video: The Smashing Pumpkins - Tear

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Batracios del mundo, uníos

En los últimos tiempos ha habido dos 'posts' en diferentes 'blogs' que me han llevado a hacer parecidos comentarios. El primero fue éste tan cortito y a la vez tan genial (como siempre) en A tontas y a locas; el segundo lo he leído esta misma mañana en Regálate..., el blog de otra loca muy divertida.

Resulta que los comentarios que he hecho en cada uno de esos 'posts' estaban de aquella manera medio inspirados en una cosilla que escribí hace unos meses, así que he pensado que no estaría mal ponerla por aquí. Más que un poema es una cancioncilla, lo malo es que no sé música ni toco instrumento alguno. Y encima canto como los demonios. Pero ahí va la letrilla:


Yo tuve en mi cama unos ojos de rana,
un día saltaron por la ventana.
Eran azules aquellos ojos,
de llorar tuve los ojos rojos.

Creo que aquella rana era una princesa,
buscaba un príncipe de ésos que besan
y desencantan, valiente y guapo,
pero yo sólo quería ser su sapo.

Érase una vez que una vez se era
un pobre sapo muriendo de pena.
Érase una vez pero está olvidada
aquella rana princesa encantada.

Y ahora este sapo es el que anda buscando
rana o princesa que entienda que dando
miles de besos ya somos felices,
ven a mi charca, te invito a perdices.



Y antes de terminar, una reflexión especialmente dirigida al sector masculino. Malo es que una princesa te salga rana, pero es mucho peor que te salga infanta. Quien no se consuela es porque no quiere.



Audio: The Wannadies - You and Me

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Lo que no te perdono

Cuando empecé con el blog no estaba entre mis planes publicar en él relatos ni, sobre todo, poemas. Pero bueno, mejor aquí que en un disco duro, supongo.

Lo que no te perdono

Te perdono los cientos de razones,
los miles de problemas.
En fin, te perdono no amarme.

Noel Nicola.



Te perdono dejar de quererme.

Los besos que tuve que mendigar,
ésos te los perdono también.

Incluso haber tenido que echarte de menos
yendo de tu mano.

Y te perdono haberme roto el corazón.
Dos veces.

Lo que nunca te podré perdonar
es que no me dieras un por qué al que odiar,
que me obligaras a odiarme todo entero,
porque aún me odio aunque ya nunca te quiero.

10/06/2007




Audio: Jeanette - Por qué te vas

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Violeta. Capítulo III y final: Las ocho y media

Me está mirando. Sí, ha girado la cabeza y me ha mirado. Y nuestros ojos han chocado. Mis ojos marrones y sus ojos claros. Y todo va más despacio. Lentamente. Las voces son ecos. Y los demás no están, sus rostros difuminados como los de los extras en una pantalla de cine. El mundo ya no existe. Sólo nosotros, esta habitación, estos fantasmas que nos rodean.


- ¿Castro Bárcenas, Violeta?
- Presente.


Es preciosa. La quiero. Y ella me quiere a mí, seguro, me tiene que querer. Se ha parado el tiempo. Lo hemos parado. Solamente está ella. Y los dos respiramos un mismo aire, que es distinto del que respiran los demás. Un aire que no existía hasta hoy, hasta esta mañana, hasta las ocho y media. Violeta. Violeta. Violetra Castro. Violeta.


- Te está mirando.
- ¿Eh?
- La rubia, te está mirando.
- ¿Eh? Ah... no sé... ¿sí?
- Ya...
- ¿Qué toca ahora?
- Latín.


Viene hacia aquí. Es preciosa. ¿Le gustaré? ¿Por qué me habrá mirado tanto? Qué sonrisa. ¿Por qué me sonríe? ¿Por qué le iba a gustar? No sé. Me gusta.


- ¿Te mola?
- No sé.
- Está buena, ¿no?
- Sí. Bueno... normal.
- ¿Normal? ¿Tú te has fijado en el culo que tiene?
- No seas gilipollas.
- Dile algo, coño, si la tienes a huevo.
- No sé, no me parece buen momento.
- ¿Buen momento? Tú sí que eres gilipollas, tú sabrás.


Es ella. Sé qué es ella. Siempre lo ha sido. Violeta. ¿Será ella? Tiene que ser ella. ¿Qué le digo? Tal vez mañana. O el fin de semana. Sí, mejor el fin de semana.


Pero por una vez voy a hacer lo que debo. Por una vez voy a hacer algo. Ya he pensado suficiente. Es irónico. Ahora abro la puta boca. Para encañonarme. Vamos. Hazlo de una vez. Es la hora. ¡Hazlo de una vez! ¡Vamos! ¡Hazl


- ¡¿Qué ha sido eso?!
- No sé, parecía un petardo.



Para V.C.B., que jamás leerá esto.



Video: Andrés Calamaro - Por mirarte
Audio: Diego Torres - Por mirarte

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Violeta. Capítulo II: Nunca

He pasado media vida soñando despierto. Soñando contigo y conmigo. Imaginando el momento en que por fin nos besáramos. Y nuestra vida juntos. He pasado media vida soñando cien vidas, todas a tu lado. También imaginé a veces este momento. Despedirme de ti para siempre. Imaginé volverme loco, morir de dolor. O ir tras de ti, no esperar mi turno. Pero ahora, ante ti... ante tu... aquí...


VIOLETA CASTRO MUERTA EN ACCIDENTE DE TRÁFICO
Hubo además otra víctima mortal y múltiples heridos

MADRID.- Un trágico accidente acabó ayer martes, alrededor de las doce del mediodía, con la vida de la célebre actriz Violeta Castro a sus 36 años. El suceso tuvo lugar en el kilómetro 24 de la A2 en dirección a Madrid ocasionado, al parecer, por la espesa niebla que cubría ayer el este de la región. Doce vehículos se vieron implicados en una colisión múltiple en la que hubieron de lamentarse dos víctimas mortales, M.Q.R. y la anteriormente mencionada Violeta Castro. Varios heridos de diversa consideración fueron atendidos asimismo en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares habiendo sido todos dados de alta en el momento de publicarse esta noticia. Los restos de la actriz, que se dirigía a Madrid para asistir al estreno de su última película, serán inhumados esta tarde en el Cementerio Jardín de su ciudad natal, Alcalá de Henares. (más información en pág. 37)


¿En qué me he convertido? ¿En qué me has convertido? ¿Qué he hecho de mi vida? Traté de ser lo que creí que buscabas. Empecé por cambiar de imagen, luego cambié mi mente. Siempre al revés. Tú eras natural, libre, pero, ¿qué soy yo? Decidí ser culto y bohemio, adopté un uniforme y me volví vulgar. No, no. Tengo que ser único, original, independiente. Adopté una pose y me fui haciendo hosco, huraño, cada vez más. Siempre al revés. Siempre mal.


- ¡Jorge! Cuánto tiempo. ¿Qué tal estás?
- Hola, Luis. Mal. Supongo que como todos.
- Sí.
- ¿Tenías todavía contacto con ella?
- Bueno, la veía de vez en cuando.


La vida me ha pasado de largo, viviendo de futuros anhelados. Es curioso cómo se convierten en recuerdos. Sucesos que jamás ocurrieron grabados en la memoria. L'édifice immense du souvenir... construído sobre cimientos de barro, en un solar que no existe.


- ¿Quién era, Luis?
- Un conocido de hace tiempo, cariño. Nadie.


¿Sabes? Hubo un tiempo en el que tan sólo pensar en ti era como hundirme cien cuchillos en las tripas. Luego no. Luego eras un vacío perpetuo. Eres un vacío perpetuo. Una necesidad insatisfecha. Un hueco que nunca se va a llenar. Un desierto recordando un mar que nunca lo cubrió. Pensé que este momento me liberaría de ti, del vacío, de este hueco, de este erial. Pero ahora, ante ti... ante tu... aquí...


- ... hoy aquí, en esta bella tarde, para recordar y despedir a Violeta. Muchos la conocían gracias a su profesión, también gracias a su humanidad, a su entrega a los desfavorecidos. Los que estamos hoy aquí la recordamos con admiración por todo ello. Pero también recordamos con cariño al ser humano, a la mujer cercana que repartía amor allá adonde iba. A la amiga que siempre estaba dispuesta a ayudar, a dar un abrazo y pronunciar una palabra de consuelo y aliento. Nos hemos reunido para despedirla con tristeza pero también con gozo, ya que Violeta nos deja pero no del todo. Algo queda de ella en...


Bla, bla, bla. La cruda verdad es que soy egoísta. Debería estar pensando en ti. Pensando en que merecías acabar de otra forma. En que merecías no acabar. Pero estoy, como siempre, pensando en mi propio dolor. En mi vida a partir de ahora. Sin prestar atención al sacerdote. Viéndole sin mirarle. O acaso mirándole sin verle. Qué importa. Quizás nada importe, al menos para mí. Todo pasó por mi lado, pero nunca extendí la mano. Nunca alcé la voz. ¿Debí hacerlo? Te quiero. Os necesito. Quizás hubiese sido peor. Tal vez mis temores fueran fundados. ¿Me quiere? ¿Me necesitan? Supongo que no. Pero todo da igual ya.


- Perdone usted, pero si quiere quedarse póngase mejor por allí. Es que tenemos que trabajar.
- Sí, sí... perdonen.
- Pues nada, Damián, voy a colocar mi última lápida.
- Sí, ahora a jugar a la petanca y mirar obras como buen jubilado.
- Y a aburrirme como las monas. ¿La conocía usted bien?
- ¿Eh?
- Que si era amiga suya, la actriz.
- Sí. Bueno, no. Tal vez fuimos amigos. Hace ya tanto.
- Ya. Vaya un tío raro, macho.


No. Jamás. Nunca se llenará. Este hueco que has creado, que he creado con tu ayuda, es imposible llenarlo. Lo intenté. Intenté llenarlo con otras mujeres, con trabajo. Llenarlo de sexo, de premios, de dinero... enterrar tu imagen. Y pensé que al irte tú, al enterrarte, la enterraría. Pero ahora, ante ti... ante tu... aquí...



Audio: Andrés Calamaro - La distancia

Violeta. Capítulo I: Girasol

'Violeta' es un relato en tres capítulos que llevaba más de diez años en un cajón. Tiene mil defectos que no voy a pulir ya que fue escrito en un momento muy especial y bajo el influjo de unos sentimientos que no podría reproducir, afortunadamente. ¿Por qué publicarlo en el blog? Bueno, un relato no leído es un poco como un beso no dado. No sé si es motivo suficiente, ni siquiera tengo muy claro que sea un motivo. Pero es lo que hay.



- ¡¿Qué ha sido eso?!
- No sé, parecía un petardo.
- No, no. Eso ha sido un tiro.
- ¡¿Un tiro?!
- Un tiro no, tranquila, Remedios.
- ¿Seguro?
- Que ha sido un tiro. Se lo digo yo.
- ¡Ay, Dios santo!
- Que no ha sido un tiro, mujer, cálmese.
- Ha sido en casa de mudito.
- Tiene nombre, ¿eh?
- Ya. Cuando él me lo diga le llamo por su nombre.
- ¿Y qué hacemos? ¡Ay, Dios de mi vida!
- Pues ustedes hagan lo que quieran, yo me meto en casa que hace frío en el rellano.
- ¡Oiga! Pero habrá que ver qué ha pasado.
- Pues habrá. Venga, hasta luego.
- ¡La madre que lo parió! Mierda. Habrá que llamar a ver.
- Pero, ¿qué habrá sido? Ha sonado muy fuerte.
- No sé, Remedios, no sé.
- Pero un tiro no, ¿verdad?
- No sé, Remedios. Joder, parece que no contesta. ¡Jorge! ¡Oiga! ¿Está bien?
- ¡Ay, Dios! ¡Virgen de la Macarena!
- Nada. Espere aquí, Remedios, voy a llamar a la policía.


La vida es un suspiro, un soplo. Se lo diría a mis hijos. Se lo hubiera advertido. Hijos, nunca dejéis que el miedo os ate la garganta. Jugad, no os sentéis nunca. La vida es un soplo, la vida es un día. Me acuerdo del día de su boda. Cómo me miró un momento. Cómo él la besó y se fueron. Cómo me quedé sentado. Y el accidente, recuerdo muy bien su entierro. '¿Quién es?' 'Un amigo de hace años'. Recuerdo todo lo que pasó mientras yo sólo pensaba. Recuerdo el día en que miré alrededor y no hallé con quién hablar. Sí, se volvió y me miró un instante, sólo un segundo, toda de blanco. Recuerdo sus ojos tras el velo. Los había visto antes, como entonces, ahogados por una lágrima. 'No puedo ir'. Y sus ojos gritando 'una palabra y me quedo, una palabra y te abrazo'. Y yo sentado. Y yo pensando. Recuerdo su boda, pasados bastantes años, y sus ojos tras el paño 'una palabra y le dejo, una palabra y nos vamos'. Recuerdo que miré abajo, le dio un beso y se marcharon. Recuerdo todas las noches que pasé solo pensando. Recuerdo muy bien su entierro. Me recuerdo allí, pensando.


- Poca gente, ¿no?
- Sí.
- Y además... nadie lloraba.
- Sólo compromisos, chaval. Ya lo irás viendo, pero por el entierro se puede uno hacer una idea de cómo era una persona.
- No entiendo, señor Damián.
- Sí. Mira, si nadie te llora por algo será. Éste sería un huraño, un solitario, qué sé yo.
- He oído que se pegó un tiro.
- Entonces además era un cobarde. ¿Sabes lo que era éste? Un girasol.
- ¿Un girasol?
- Hace un tiempo enterramos allí a una señora. A ella sí que la lloraron mucho. Viendo a la gente podías darte cuenta de que era alguien a quien echar de menos. Un pájaro. A los pájaros les gusta el sol y cuando amanece cantan y echan a volar para acercarse al sol. Los girasoles sólo lo miran. Pasan el día mirando al sol y se les echa la noche encima, sin atreverse a volar.
- No sé.
- ¿No sabes? Anda, pásame los rasillones.
- A lo mejor a aquella señora la lloraban porque era el sol.
- Coño. Vas a ser tú más filósofo que yo, chaval. Está claro que tienes madera de enterrador.
- ¿Filósofo?
- ¡Claro! Hay más filosofía en los cementerios que en las universidades, chaval. Venga, vámonos ya, que éste de aquí no se escapa.



Audio: Andrés Calamaro - Son las nueve

Reciclaje

Amparado en la oscuridad nocturna Alberto sacó la última bolsa del maletero y la arrojó al contenedor. Ya estaba hecho. Sólo quedaba regresar a su ciudad y a su casa. Aunque encontrasen aquel cadáver descuartizado era imposible que le relacionaran con el crimen.

En eso pensaba cuando un resplandor verde rasgó la oscuridad reinante, acompañado del inconfundible sonido de una sirena policial. Obedeció los gritos que le ordenaban poner sus manos tras la cabeza y girarse lentamente. Cuando sus pupilas se acostumbraron al foco que alumbraba su cara pudo ver el coche patrulla y a los dos agentes apuntándole con sus armas.

Aunque la luz verde no dejaba lugar a dudas, había albergado la remota esperanza de haber sido detectado por una simple patrulla policial. Sin embargo la suerte le había dado la espalda, sin lugar a dudas. Aquellos eran, ni más ni menos, agentes del Cuerpo de Salubridad Ciudadana y Medio Ambiente.

Esposándole, uno de los agentes le leyó sus derechos mientras su compañero revisaba el contenido de las bolsas.

- Queda detenido acusado de vertido de desperdicios fuera del horario establecido. Tiene derecho a permanecer en silencio. En virtud de las leyes vigentes será conducido ante el Alto Tribunal de Salubridad y Medio Ambiente que le condenará a no menos de cinco años de destierro en la Zona Seca.

- Mira lo que tenemos aquí, Ramos. - alertó de pronto el otro agente mientras mostraba su mano derecha en la que, asida por el cabello, se balanceaba una cabeza humana.

- ¿Residuos orgánicos? Vaya, parece ser que la has jodido del todo, amigo.

Alberto tardó un par de segundos en percatarse del detalle, del estúpido error que había cometido y que le condenaba a un horrible futuro. El haber sido sorprendido arrojando desperdicios al contenedor de basura fuera del horario establecido le costaría, como ya le habían dicho, cinco años o más en la Zona Seca. El homicidio, a pesar de ser un delito menor en la hiperpoblada Europa, sumaría al menos un par de años más al destierro en los vastos desiertos de la península ibérica, donde conservar la vida era más que improbable. Sin embargo, lo cierto es que eso, el desierto, se había convertido para él en un destino deseable.

Los agentes le sentaron a empellones en la trasera del coche patrulla. Alberto rompió a llorar, las lágrimas empañaron su visión y difuminaron aquel amarillo que no podía dejar de mirar. El amarillo del contenedor al que había arrojado los restos de su víctima. El amarillo del contenedor para envases y plásticos. El amarillo que significaba, lo sabía bien, un destierro mucho más terrible. Un destierro de por vida a un lugar mucho peor que cualquier desierto.



Audio (que se me había pasado): Mala Rodríguez - Miedo

No tiene nada que ver con el texto, pero me apetecía ponerla. Me parece genial.

Sólo me arrepiento


... y una mañana
comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer.


Joaquín Sabina.



No me arrepiento de haberte querido,

aunque tú sólo jugaras

a fingir que me querías.


No me arrepiento de besarte el ombligo,

y no lamento contigo

ni las noches ni los días.


Casi no me arrepiento de nada,

sólo de cada lágrima derramada,

sólo de sentir que moría cuando marchabas,

sólo de pensar que perdía cuando ganaba.


Si tuviera todavía aquel azul sobre mi cama

tal vez aún siguiera entregado y feliz.

Si no hubiera saltado aquel azul por mi ventana

aún no habría averigüado que no vales lo que di.




Audio: Nirvana - You know you're right


'I will never bother you... never speak a word again... nothing really bothers her, she just wants to love herself... I have never failed to feel pain...'

Descartes (II)


Se sentó sobre la arena cuando el cielo apenas empezaba a clarear. Se había despertado muy pronto y, viendo que le era imposible volver a conciliar el sueño, decidió aprovechar para ver amanecer frente al mar. Seguramente sería un día muy caluroso aunque la temperatura a esta hora de la mañana era muy agradable.

Observó en el cielo, por su derecha, algo extraño. En principio pensó que sería un avión pero enseguida descartó esa posibilidad, la trayectoria de aquel artefacto no era en absoluto la de un avión.

Una idea cruzó por su mente y al instante siguiente se echó a reír.

Sin embargo, quince segundos después, cuando aquello se convirtió en un instante en una intensísima luz blanca, como un gigantesco flash fotográfico, la risible idea anterior hubiera vuelto a ganar enteros en su cerebro si no fuera porque éste se había carbonizado menos de un segundo después de aquel flash.

El amanecer siguió su curso, impasible. El sol se alzaba lentamente sobre aquel océano en ebullición. La tierra giraba sin prisa.





Audio: Iron Maiden - Brighter Than a Thousand Suns

Descartes (I)



'Mirando las golondrinas en el cielo
no se ven otras golondrinas al alcance de la mano'.
Andrés Calamaro - Las oportunidades


Llevaba ya tiempo sin verte,
pensar que no supe quererte...

Pensar que perdí a una mujer
por haber sido un hombre pequeño,
pensar que perdí realidad
por seguir tan colgado de un sueño.

Me alcanzó el despertar:
sólo había una belleza
con el alma de atar.
Para nosotros ya era tarde,
para mí y mi corazón cobarde.

Llevaba ya tiempo sin verme
quien quizás sí supo quererme.